Category: noticias astronomicas


CASSINI 2

Cassini the Grand FinaleNASA llevará a cabo una conferencia de prensa al mediodía PDT (15:00 EDT) Martes, 4 de abril en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la agencia en Pasadena, California, para previsualizar el inicio de segmento de Cassini última misión, conocida como la Gran Final, que comienza a finales Abril. En la reunión se transmitirá en vivo por televisión de la NASA y de la agencia página web .

Cassini ha estado orbitando Saturno desde junio de 2004, estudiando el planeta, sus anillos y sus lunas. Un sobrevuelo cercano definitiva de la luna de Saturno, Titán, el 22 de abril va a formar de nuevo la órbita de la nave espacial Cassini para que comience su serie final de 22 inmersiones semanales a través del hueco sin explorar entre el planeta y sus anillos. La primera de estas inmersiones está prevista para el 26 de abril Después de estas más cerca que nunca, encuentros con el planeta gigante, Cassini hará una zambullida misión termina en la atmósfera superior de Saturno el 15 de septiembre.

Los panelistas de la conferencia son:

  • Jim Green , director de la División de Ciencias Planetarias de la NASA en la sede del organismo en Washington
  • Earl Maize , director del proyecto Cassini en el JPL
  • Linda Spilker , científico del proyecto Cassini en el JPL
  • Joan Stupik , orientación Cassini y el ingeniero de control en el JPL

El evento también será transmitido en vivo en:  http://youtube.com/nasajpl/live

Medios de comunicación y el público también pueden hacer preguntas durante la sesión de información en Twitter utilizando el hashtag #askNASA.

gráficos de apoyo, vídeo e información de antecedentes acerca de la Cassini Gran Final serán publicados antes de la reunión informativa en:

http://saturn.jpl.nasa.gov/grandfinale 

La misión Cassini es un proyecto cooperativo de la NASA, la ESA (Agencia Espacial Europea) y la Agencia Espacial Italiana. JPL, una división de Caltech en Pasadena, California, dirige la misión para el Directorio de Misiones Científicas de la NASA en Washington. JPL diseñado, desarrollado y ensamblado el orbitador Cassini.

Para obtener más información acerca de Cassini, vaya a:

http://www.nasa.gov/cassini  y  http://saturn.jpl.nasa.gov

Cassini se Prepara Para el Apasionante “Gran Final” de su Misión

 

23.11.16.- Un emocionante viaje está a punto de comenzar para la nave espacial Cassini de la NASA. Los ingenieros han estado bombeando la órbita de la nave espacial alrededor de Saturno este año para aumentar su inclinación con respecto al ecuador y los anillos del planeta. Y el 30 de noviembre, tras un empujón gravitacional de Titán, la luna de Saturno, Cassini entrará en la primera fase del dramático final de la misión.

Lanzada en 1997, Cassini ha estado recorriendo el sistema de Saturno desde que llegó en 2004 para un estudio cercano del planeta, sus anillos y lunas. Durante su viaje, Cassini ha realizado numerosos descubrimientos importantes, incluyendo un océano global dentro de Encelado y mares de metano líquido en Titán.

Entre el 30 de noviembre y el 22 de abril, Cassini dará la vuelta por encima y por debajo de los polos de Saturno, buceando cada siete días – un total de 20 veces – a través de la región inexplorada en el borde exterior de los anillos principales.

En muchos de estos pasos, los instrumentos de Cassini intentarán tomar directamente partículas de los anillo y moléculas de gases débiles que se encuentran cerca de los anillos. Durante las dos primeras órbitas, la nave pasará directamente a través de un anillo extremadamente débil producido por minúsculos meteoros que golpean las dos lunas pequeñas Janus y Epimetheus. Los cruces de los anillos en marzo y abril enviarán la nave espacial a través de los polvorientos tramos exteriores del anillo F.

“A pesar de que estaremos volando más cerca del anillo F que nunca, estaremos a más de 7.800 kilómetros de distancia, y hay muy poca preocupación por el peligro de polvo a esa distancia”, dijo Earl Maize, gerente del proyecto Cassini en el JPL.

El anillo F marca el límite exterior del sistema de anillos principal; Saturno tiene varios otros anillos mucho más débiles que están más alejados del planeta. El anillo F es complejo y cambia constantemente: las imágenes de Cassini han mostrado estructuras como serpentinas brillantes, filamentos y canales oscuros que aparecen y se desarrollan en horas. El anillo es también muy estrecho, sólo 800 kilómetros de ancho. En su núcleo hay una región más densa de unos 50 kilómetros de ancho.

Las órbitas de Cassini ofrecen oportunidades sin precedentes para observar el conjunto de pequeñas lunas que orbitan en o cerca de los bordes de los anillos, incluyendo las mejores vistas de las lunas Pandora, Atlas, Pan y Daphnis.

La exploración de los bordes de los anillos también proporcionará algunos de los estudios más cercanos de las porciones externas de los anillos principales de Saturno (los anillos A, B y F). Algunos de los puntos de vista de Cassini tendrán un nivel de detalle nunca visto desde que la nave espacial se deslizó justo encima de ellos durante su llegada en 2004. La misión comenzará a tomar imágenes de los anillos en diciembre, con resoluciones menores a 1 kilómetros por píxel y la exploración completa de más alta resolución de la estructura intrincada de los anillos.

Y en marzo, mientras se desliza a través de la sombra de Saturno, Cassini observará los anillos iluminado por el sol, con la esperanza de atrapar las nubes de polvo expulsadas por impactos de meteoritos.

En abril de 2017, Cassini comenzará su Gran Fase Final. Después de casi 20 años en el espacio, la misión se está acercando a su fin debido a que la nave espacial se está quedando sin combustible. El equipo de Cassini ha diseñado cuidadosamente el final para llevar a cabo una investigación científica extraordinaria antes de enviar la nave espacial hacia Saturno para proteger sus lunas potencialmente habitables.

Durante su gran final, Cassini pasará a una distancia de 1.628 kilómetros por encima de las nubes mientras se sumerge varias veces a través del estrecho hueco entre Saturno y sus anillos, antes de zambullirse en la atmósfera de Saturno el 15 de Septiembre, poniendo así fin a su misión.

 

La nave espacial Cassini de la NASA se prepara para el Gran Final de su misión, que culminará el 15 de Septiembre de 2017 cuando Cassini se zambulla en la atmósfera de Satruno. Image Credit: NASA/JPL-Caltech

Biografía de Giovanni Cassini

Cassini

Astrónomo italiano (1625 – 1712).

Hoy en día son tan abundantes las informaciones astronómicas y tan perfeccionado el instrumental disponible, que algunas personas hablan con un ligero desdén cuando se menciona a Giovanni Cassini, el cual es conocido por el gran público debido a la sonda espacial  Cassini-Huygens que fue enviada a explorar el planeta Saturno y a su luna Titán.

Sin embargo, este genovés, contemporáneo de Isaac Newton y discípulo de Galileo Galilei en Bolonia, aportó numerosas observaciones de los cielos que fueron fundamentales para el desarrollo de la ciencia astronómica y para apuntalar la teoría gravitacional de Newton.

En 1670, Luis XIV rey de Francia, siempre interesado por el desarrollo cultural de su país, le ofreció el puesto de Director del Observatorio de París y lo hizo miembro de la Academia de Ciencias de Francia.

Sonda Cassini
Nave espacial Cassini-Huygens (imagen artística NASA)

Su primer empleo consistió en el cálculo de tablas astronómicas para un noble italiano que se interesaba por la Astrología. Cassini intuyó de inmediato que la astrología no era lo suyo y cuando tenía 25 años (año 1650) cambió ese empleo por el de profesor de astronomía en la Universidad de Bolonia, sucediendo en la cátedra a un discípulo de Galileo.

Gracias a su prestigio como astrónomo fue contratado como tal por el Papa Clemente IX, hasta el año 1669.

Utilizando el meridiano de la Basílica de San Petronio, Cassini comprobó que la variación de la distancia entre el Sol y la Tierra se ajustaba mejor a una órbita ovalada que a una órbita circular. Esta información fortalecía la idea de Kepler, quien era el unico en ese tiempo que utilizaba órbitas elípticas. También se sirvió del meridiano de San Petronio para medir, con precisión inigualada hasta entonces, la inclinación de la eclíptica que describe la Tierra alrededor del Sol.

San Petronio
Basílica de San Petronio, en Bolonia

 

San Petronio

En el año 1576, uno de los profesores de Matemáticas de la Universidad de Bolonia, Ignacio Danti, ideó la construcción de un ingenioso dispositivo el cual, utilizando la sombre que arrojaba en un pequeño cuadrante el rayo de luz que pasaba por un estrecho orificio practicado en una pared de la Iglesia de San Petronio, servía para medir el paso del tiempo y determinar la posición del Sol.

Cuando Cassini llegó a Bolonia, decidió construir un nuevo gnomon más grande y mejorado, para reemplazar al del profesor Danti, que con el tiempo había quedado inservible.gnomon Los cálculos realizados con el nuevo gnomon fueron muy exitosos y dieron a Cassini una brillante reputación.

Es justo recordar que el gran sabio griego, Eratóstenes, ya había utilizado un gnomon, construido por él, para medir el paso de las horas y también para medir el diámetro de la Tierra.con extraordinaria aproximación a los datos actuales.

Meridiano en la Basílica de San Petronio

Entre 1652 y 1668, se dedicó a la paciente observación de los satélites de Júpiter. Hay que considerar que con los primitivos telescopios a su alcance, le era imposible ver a Júpiter como en la imagen que aparece a la derecha de este texto.

Cassini solamente veía una pequeñísima imagen. Sin embargo, con tenacidad y constancia elaboró tablas muy precisas con los datos obtenidos durante sus observaciones.

Estudió detalladamente la rotación de Júpiter y descubrió los eclipses producidos por las lunas llamadas galileanas, cuatro satélites descubiertos hacía poco por Galileo.

Más tarde, amplió los resultados de sus mediciones y verificó que los satélites de Júpiter y de Saturno cumplían la tercera ley de Kepler. Gracias a lo cual, el sistema heliocéntrico postulado por Kepler quedó firmemente asentado en el mundo científico de la época.

Júpiter
Imagen actual de Júpiter

Cassini ya tenía 45 años cuando, en 1670, Luis XIV Rey de Francia, reconociendo su gran prestigio, le ofreció trabajar en su corte. Allí vivió y trabajó hasta su muerte, a los 87 años. Las largas jornadas nocturnas pegado al telescopio, agotaron su vista y terminó practicamente ciego.

Así como Galileo se especializó en Júpiter, Cassini lo hizo en Saturno. Su tenacidad fue recompensada con el descubrimiento de cuatro de los satélites de Saturno: Jápeto (en 1671), Rea (en 1672), Dione y Tetis (en 1684).

En 1675, observó que había un espacio vacío en el sistema de anillos del planeta. Actualmente, este vacío se conoce como División de Cassini.

Muchos otros descubrimientos justifican que Giovanni Cassini sea considerado uno de los más grandes astrónomos observacionales de todos los tiempos.

Saturno
Imagen actual de Saturno

Con ayuda de su colega Jean Richer, Cassini midió por triangulación la distancia a Marte. Obtuvo el tamaño del Sistema Solar, con una precisión que es solamente un 7% menor del valor reconocido actualmente. La diferencia se debe, entre otras causas, a que en ese tiempo se consideraba que la velocidad de la luz era infinita.

Descubrió los cambios estacionales de Marte y midió su período de rotación, así como el de Saturno.

A principios del siglo XVIII cuando, gracias al cálculo diferencial y a observaciones de mejor precisión, estas mediciones de Cassini contribuyeron a reforzar la teoría de la gravitación de Newton.

Marte
Orbitas de la Tierra y de Marte, alrededor del SoL
EL EXPLORADOR QUE NOS REVELÓ LOS SECRETOS DE SATURNO

El gran final de Cassini

Juan Diego Soler

La sonda interplanetaria más grande jamás construida por la NASA comenzó su viaje por nuestra galaxia en 1997. Este mes será destruida.

Comienza la última misión de Cassini, la sonda interplanetaria más grande jamás construida por la NASA, que partió en 1997 desde nuestro planeta y deambuló por el Sistema Solar durante siete años hasta obtener el impulso gravitacional para llegar a Saturno, el sexto planeta alrededor del Sol, un gigante gaseoso 764 veces más grande que la Tierra y recordado por el prominente sistema de anillos que lo rodea.

Desde 2004, Cassini ha orbitado alrededor de Saturno revelando detalles sin precedentes sobre la estructura tridimensional de sus anillos, descubriendo siete lunas que hasta ahora eran desconocidas y mostrando por primera vez la gran estructura hexagonal y los enormes huracanes en los polos del planeta gaseoso. Pero después de estos años de servicio, Cassini comienza a agotar los gases de propulsión que le permiten maniobrar. Por esa razón y para evitar una posible colisión que podría contaminar a Encélado o Titán, dos lunas con ambientes que podrían albergar formas de vida, Cassini entra en la maniobra final de su misión.

El próximo 22 de abril, la sonda iniciará una serie de órbitas en las que sobrevolará Saturno entre el planeta y sus anillos hasta que el 15 de septiembre se precipite sobre la parte alta de su atmósfera, en donde se fundirá como un meteoro. Durante este épico final, Cassini seguirá recolectando información sin precedentes sobre el planeta y su fascinante sistema de anillos, que para los astrónomos es un laboratorio activo en donde estudian los procesos de formación de lunas y planetas. La destrucción de Cassini marcará el final del proyecto en el que participaron más de 260 científicos de 17 países y miles de técnicos e ingenieros que trabajaron en el diseño, construcción y lanzamiento de la misión.

La sonda lleva el nombre de Giovanni Domenico Cassini, el astrónomo italiano que no solamente descubrió cuatro de las lunas de Saturno y la división de sus anillos, sino que además fue protagonista en la fundación del observatorio de París durante el reinado de Luis XIV, iniciando así la tradición de investigación en astronomía en Francia.

Su misión ha sido recabar información para dos preguntas fundamentales sobre nuestra existencia: ¿hay formas de vida en otros lugares del Sistema y Solar? y ¿cómo se formaron el Sistema Solar y la Tierra?

Por eso, más allá de la impresionantes fotografías de los anillos y las lunas de Saturno, que bien desafían a la imaginación llevando a nuestros ojos detalles de estos mundos lejanos, Cassini ha permitido obtener una imagen más completa de la condiciones físicas en este planeta y sus satélites, particularmente la luna Titán, que se sospechaba como un mundo muy similar a la Tierra en su etapa primitiva. Para comprobarlo, Cassini liberó sobre Titán la sonda robotica Huygens, construida por la ESA y que lleva el nombre del astrónomo holandés que la descubrió en el siglo XVII.

Huygens descendió sobre la espesa atmósfera de Titán a comienzo de 2005 y tras dos horas y media de travesía se posó sobre su superficie sólida, completando así el primer aterrizaje en un objeto celeste más allá de la órbita de Marte. En 350 fotografías, que transmitió a través de Cassini, Huygens reveló que Titán posee ríos, lagos y océanos cuya superficie se evapora y se precipita como lluvia que esculpe montañas y valles. Pero a diferencia de la Tierra, los ríos de Titán no están compuestos de agua, sino de metano, el principal componente de lo que conocemos como gas natural, que a 180 grados Celsius bajo cero, la temperatura en esa luna, es líquido.

Para Cassini, esa era apenas la primera etapa del viaje en el que sobrevoló los anillos de Saturno descubriendo complejas subestructuras y revelando que este sistema posee su propia atmósfera rica en oxígeno molecular independiente del planeta. Cassini registró en vivo la enorme tormenta que se formó en el hemisferio norte de Saturno en 2010 y que eventualmente cubrió a todo el planeta durante meses. También observó de cerca las lunas heladas de Saturno, incluyendo Encélado, que refleja casi toda la luz del Sol y en donde descubrió evidencias de océanos líquidos bajo su superficie congelada. También en Encélado, Cassini descubrió chorros de vapor ricos en agua emitidos desde la región polar y durante estas últimas órbitas, la sonda intentará atravesar está zona para estudiar de cerca este fenómeno de vulcanismo a bajas temperaturas.

Antes de su final, Cassini estará más cerca de Saturno que ningún otro instrumento en la historia de la humanidad. En los siguientes meses seremos testigos de una cosecha de imágenes en alta resolución de los anillos de este gigante gaseoso y de gran cantidad de información sobre las partículas que los componen. Después de desintegrarse en su descenso final, Cassini se unirá al panteón de misiones espaciales que nos han permitido conocer nuestra vecindad y cuyas observaciones son el testimonio de la curiosidad de nuestra especie por entender su origen.

Crónicas desde el gigante anillado: diez años de la Cassini en Saturno

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Es la sonda automática de la NASA más cara jamás lanzada. Gracias a ella hemos contemplado las maravillas de Saturno y sus lunas con un detalle sin precedentes. Mares de metano, chorros de agua expulsados al espacio, huracanes del tamaño de la Tierra… estos son algunos de los muchos descubrimientos que nos ha regalado esta sonda. Hoy, la sonda Cassini cumple diez años alrededor del gigante anillado.

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El polo norte de Saturno visto por la Cassini en 2013 (NASA/JPL).

Historia de una misión

Los antecedentes de la misión Cassini-Huygens se remontan a 1973, cuando el centro Ames de la NASA propuso lanzar a Saturno una versión de la sonda Galileo (por entonces conocida como Jupiter Orbiter Probe). Hay que tener en cuenta que por aquel entonces ninguna nave había visitado Saturno y sus lunas, pero la comunidad científica ya consideraba que se trataba de un objetivo prioritario. Al igual que Júpiter, Saturno no era un simple planeta, sino un auténtico Sistema Solar en miniatura con decenas de satélites y, por supuesto, los bellos y enigmáticos anillos. Las sondas Pioneer 10, Pioneer 11, Voyager 1 y Voyager 2 debían atravesar rápidamente el sistema y realizar una primera exploración superficial, pero Saturno se merecía una sonda que orbitase alrededor del planeta y no se limitase a pasar zumbando.

En 1975 el Consejo Nacional de Investigación de los EEUU recomendó la exploración en detalle de Saturno y sus lunas y en 1977 la NASA puso en marcha la iniciativa Purple Pigeons aprovechando el éxito de las sondas Viking, que habían aterrizado con éxito en Marte el año anterior. Purple Pigeons debía ser una nueva familia de sondas que explorase varios destinos ‘excitantes’ -para el gran público, se entiende- del Sistema Solar. Una luna de Saturno en concreto despertaba un especial interés entre los científicos. Y es que Titán, además de ser el satélite más grande de Saturno y el segundo más grande del Sistema Solar tras Ganímedes, poseía atmósfera propia. De hecho, es la única luna con una atmósfera significativa -con permiso de Tritón o Caronte-, una rareza debida a las bajas temperaturas de las que goza este pequeño mundo. No es de extrañar que Titán fuese identificado como uno de los objetivos prioritarios para una misión Purple Pigeons.

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Titán y Saturno vistos por la Cassini (NASA/JPL).

Titán despertaba tantas pasiones que la Voyager 1 fue ‘sacrificada’ en 1980 para estudiar en detalle este satélite. Efectivamente, la trayectoria de la sonda pasó tan cerca de la luna que su gravedad, combinada con la de Saturno, la desvío fuera del plano de la eclíptica, impidiendo que la nave pudiese continuar hacia Urano y Neptuno. El interés por Titán era tan alto que la NASA estaba dispuesta a enviar a la Voyager 2 en la misma trayectoria en caso de que la Voyager 1 sufriese algún fallo antes del encuentro, perdiendo así la única oportunidad en décadas de estudiar los dos planetas más exteriores del Sistema Solar.

El encuentro de la Voyager 1 con Titán desveló un mundo rodeado por una densa atmósfera compuesta principalmente por nitrógeno y metano, pero resultó imposible atisbar la superficie por culpa de una espesa neblina de compuestos orgánicos que cubría toda la luna. Titán resultó ser un mundo aún más apasionante de lo esperado, con una compleja química orgánica que atrajo el interés de los astrobiólogos de todo el mundo. Y, por si fuera poco, la existencia de un océano global de metano en Titán cobró fuerza tras la visita de las Voyager. Si una misión específica a Titán había sido considerada como importante, ahora era una prioridad. Las Voyager 1 también revelaron un sistema de lunas muy variado, entre las que destacaban Jápeto y su misteriosa dicotomía entre los hemisferios de distinto color, o Encélado, con evidencias de actividad geológica en el hemisferio sur. Igualmente, la atmósfera de Saturno y su sistema de anillos resultaron ser todavía más fascinantes y extraños si cabe.

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Titán visto por la Cassini. En longitudes de onda visibles la luna está rodeada por una densa neblina orgánica que impide ver la superficie (NASA/JPL).

Tras el encuentro de las Voyager con Saturno surgieron en la NASA varias propuestas de misiones a Saturno. Prácticamente todas incluían un orbitador dotado de la capacidad para realizar mapas de la superficie de Titán mediante radar, atravesando la opaca atmósfera de la luna, y un aterrizador que se posaría en la superficie. Los primeros diseños de aterrizadores estaban basados en las sondas Viking marcianas (eso sí, capaces de flotar en el hipotético océano de metano), mientras que para el orbitador se pensó usar la tecnología de la futura sonda Magallanes para el estudio de Venus. Desgraciadamente, todos estos planes cayeron en el olvido por culpa de las dificultades presupuestarias de la NASA, unas dificultades que casi se llevan por delante a la sonda Galileo.

A principios de los 80 se produjo un acercamiento entre Francia y la NASA para llevar a cabo una posible misión conjunta a Saturno. A estos primeros contactos se sumó el Instituto Max Planck alemán en 1982 y nació así una auténtica propuesta de cooperación entre la NASA y la agencia espacial europea (ESA). La propuesta se denominó provisionalmente Titan Probe and Radar Mapper, haciendo referencia a los dos vehículos que formarían la misión. En 1983 el Comité de Exploración del Sistema Solar de los EEUU favoreció una misión a Saturno y a Titán y al año siguiente se completó un estudio conjunto de una misión a Saturno por parte de la NASA y la ESA. Aunque en un principio se jugó con la idea de que la ESA suministrase el orbitador y la NASA la sonda de aterrizaje (la ESA carecía por entonces de cualquier experiencia en intentar aterrizar en otro mundo), en 1985 se acordó que los EEUU se encargarían del orbitador. La decisión fue tomada por parte de un grupo de trabajo creado entre la Academia Nacional de Ciencias de EEUU y la Fundación Espacial Europea. Por entonces se preveía que el lanzamiento tendría lugar en 1990 y que se tardarían ocho años en llegar a Saturno. La misión fue denominada Cassini en honor del astrónomo italiano Giovanni Domenico Cassini, que en los siglos XVII y XVIII estudió Saturno y llegó a descubrir cuatro de sus lunas (Jápeto, Dione, Rea y Tetis).

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Representación artística del descenso de Huygens en Titán (NASA/ESA).

En 1986 comenzó la Fase A del estudio del diseño de la sonda de aterrizaje en Titán por parte de la ESA, que sería completado al año siguiente. Esta decisión no estuvo exenta de críticas. Muchos en la ESA dudaban de la fiabilidad de la NASA después de que la agencia norteamericana se retirase unilateralmente de la misión conjunta Solar Probe Mission (que terminaría volando como la misión europea Ulysses).

La NASA también finalizó la Fase A de la sonda Cassini en 1987. Por entonces ya estaba claro que sería la sonda más cara y compleja lanzada al Sistema Solar exterior, superando con creces a la misión Galileo. Cassini debía ser lanzada desde el transbordador espacial en 1994 usando una etapa superior criogénica Centaur-G’. Pero esta combinación, que también iba a ser usada por la Galileo, era insuficiente para situar a la pesada Cassini en una trayectoria directa hacia Saturno. Fue necesario introducir maniobras de asistencia gravitatoria para empujar a Cassini hasta su objetivo. Como resultado, la sonda pasaría en 1997 por la Tierra y llegaría a Saturno en 2002, pasando por el asteroide Themis.

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Los anillos de Saturno y varias lunas vistas por la sonda Cassini (NASA/JPL).

Una vez en órbita de Saturno la nave emplearía la gravedad de Titán para moverse por el pequeño Sistema Solar que forman las lunas de Saturno. A diferencia de Júpiter, donde existen cuatro satélites de gran tamaño capaces de modificar la trayectoria de una sonda de forma flexible, en Saturno solamente Titán posee la masa suficiente para esta tarea. Durante los cuatro años que duraría la misión primaria en Saturno, Titán proporcionaría una Delta-V de unos 33 km/s, una cifra realmente enorme. La sonda europea se soltaría del orbitador Cassini unos diez días antes del descenso en Titán y entraría en su atmósfera a 6 km/s. La atmósfera de Titán es muy densa, pero la baja gravedad de la luna provoca que se extienda hasta alturas que en la Tierra consideraríamos propias del vacío espacial. La sonda europea no estaría equipada con generadores de radioisótopos (RTGs), por lo que su vida útil estaría limitada por las baterías de a bordo. Los datos serían transmitidos a la Tierra usando el orbitador Cassini, así que su misión duraría lo que tardase en ponerse el orbitador por el horizonte local de la zona de aterrizaje. Por este motivo la sonda europea soltaría el paracaídas principal y abriría uno de menor tamaño para descender más rápidamente a través de la atmósfera. El impacto se produciría a una velocidad no superior a los 4 m/s y la sonda estaría equipada para flotar en el hipotético océano de metano.

En 1987 la NASA cambió radicalmente su propuesta de diseño de la Cassini y optó por usar la plataforma Mariner Mark II para construir la sonda. Esta plataforma debía ser usada por la nueva generación de misiones más allá de Marte, pero por aquel entonces la NASA tenía la intención de emplearla únicamente en las misiones Cassini y CRAF (Comet Rendezvous Asteroid Flyby), esta última una sonda destinada a estudiar varios asteroides y cometas. El empleo de la plataforma Mariner Mark II permitiría en teoría ahorrar unos 500 millones de dólares en una misión que ya había superado la barrera de los 1600 millones impuesta por el Congreso. Para entonces se esperaba lanzar a Cassini el 6 de abril de 1996, mientras que la llegada a Saturno tendría lugar el 6 de diciembre de 2002. Por su parte, la ESA seleccionó en noviembre de 1988 la sonda a Titán como primera misión de tamaño medio M1 del programa Horizonte 2000. En el proceso se decidió bautizar la misión como Huygens, en honor del descubridor de Titán, el astrónomo holandés Christiaan Huygens. La misión NASA/ESA sería conocida a partir de entonces de forma oficial como Cassini-Huygens.

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La malograda sonda CRAF para el estudio de cometas y asteroides (NASA).

En octubre de 1989 ambas agencias publicaron sendos anuncios para que la comunidad internacional mandase propuestas para los instrumentos científicos de las dos naves, al mismo tiempo que el Congreso de EEUU aprobaba el desarrollo de las misiones Cassini y CRAF. En 1991 la fecha de lanzamiento se adelantó al 25 de noviembre de 1995 después de añadir un sobrevuelo de Venus a la trayectoria (que, recordemos, ya pasaba por la Tierra), de tal forma que llegaría a Saturno en mayo de 2004, dos años más tarde de lo previsto. Para compensar la mayor duración del viaje se añadió un tercer generador de radioisótopos (RTG) a los dos ya previstos. A cambio, Cassini sobrevolaría el asteroide Clarissa en noviembre de 1998.

Todo parecía marchar viento en popa, pero en enero de 1992 la NASA decidió cancelar la sonda CRAF por culpa de los enormes sobrecostes asociados a la Mariner Mark II. Durante unos meses la agencia espacial intentó sacar adelante la Cassini en solitario usando el diseño Mariner mark II, pero fue imposible. En mayo de 1992 la misión Cassini sería nuevamente aprobada, pero sólo después de que su diseño sufriese cambios radicales y se retrasase su lanzamiento hasta 1997, la última ventana de lanzamiento disponible si se quería aprovechar la gravedad de Júpiter para llegar a Saturno.

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Diseño original de Cassini usando la plataforma Mariner Mark II (NASA).

Como resultado se cancelaron las dos plataformas móviles de instrumentos de la Mariner Mark II que proporcionaban a la sonda la capacidad de apuntar a distintos objetivos sin necesidad de maniobrar toda la nave, lo que permitía ahorrar combustible y maximizar el retorno científico. El rediseño de la sonda fue un duro golpe para las capacidades científicas y vida útil de la Cassini. Ahora la nave tendría que moverse como un todo para permitir que un instrumento observase una determinada zona del cielo. También se cancelaron los encuentros con asteroides y se suprimió la pequeña antena que debía retransmitir los datos de la Huygens durante su descenso por Titán. La antena principal sería usada para esta tarea, por lo que no se podrían enviar los datos de Huygens a la Tierra en tiempo real.

No todos los cambios fueron negativos. Por ejemplo, se sustituyó la cinta en los grabadores de datos por un dispositivo de memoria de estado sólido con capacidad para 3,6 gigabits, eliminando un conjunto crítico de sistemas con partes móviles propensas a fallar (algo que le sucedió a la misión Galileo). Por otro lado, la agencia espacial italiana (ASI) llegó a un acuerdo con la NASA para suministrar la antena de alta ganancia (HGA) de Cassini, que además de encargarse de las comunicaciones con la Tierra sería usada también como antena de radar para cartografiar la superficie de Titán a través de su opaca atmósfera. Afortunadamente, la sonda Huygens no se vio afectada por la cancelación del programa Mariner Mark II.

Pero había otro problema. Tras el desastre del Challenger en 1986 se decidió cancelar la etapa Centaur-G’, así que la Cassini no podría ser lanzada con el transbordador. Finalmente la NASA optó por usar un cohete Titán-4B de la Fuerza Aérea, por entonces el vector estadounidense más potente en servicio. Lamentablemente, el cambio de lanzador supuso un aumento en los costes de la misión. Se estudiaron varias opciones de trayectorias mediante asistencia gravitatoria y por fin se eligió una trayectoria VVEJGA, con dos sobrevuelos de Venus (uno en 1998 y otro en 1999) y uno de la Tierra (en 1999) sumada a un sobrevuelo de Júpiter (en 2002) para alcanzar Saturno. La nueva trayectoria llevaría a la Cassini-Huygens a tan solo cien millones de kilómetros del Sol (0,67 UA). Según lo planeado, Cassini-Huygens debería despegar en 1997 y llegar al sistema de Saturno en 2004.

En 1994 y 1995 la misión estuvo muy cerca de ser cancelada por el Congreso después de que se comprobase que su presupuesto había superado con creces los 1600 millones de dólares. Para colmo, si la sonda no hubiera sido lanzada en 1997 habría sido casi imposible completar la misión, ya que se hubiese perdido la oportunidad de sobrevolar Júpiter. Efectivamente, de despegar en 1998 o 1999, Cassini se habría visto obligada a realizar una compleja y larga trayectoria EVEE para llegar a Saturno prácticamente en 2009. La factura de la misión Cassini-Huygens terminó por alcanzar 3300 millones de dólares (4400 millones de dólares de 2010), de los cuales 500 millones fueron aportados por la ESA y 160 millones por Italia.

Las naves

La sonda Cassini era -y sigue siendo- una obra de ingeniería impresionante. Su masa era de 5712 kg (2125 kg en seco) al lanzamiento, algo que puede no ser muy impresionante si lo comparamos con, por ejemplo, un satélite de comunicaciones geoestacionario. Hasta que recordamos que este vehículo debe viajar los 1500 millones de kilómetros que nos separan de Saturno. Cassini era la sonda norteamericana más pesada jamás lanzada, sólo superada a nivel mundial por las sondas soviéticas Mars 8, Fobos 1 y Fobos 2 para el estudio de Marte. Casi la mitad de la masa al despegue de la Cassini era combustible. Y es que la cantidad de propergoles hipergólicos que llevaba en su interior eran el principal factor limitante para la duración de la misión. La masa total con la sonda Huygens acoplada era de 5820 kg.

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Sonda Cassini-Huygens (NASA/ESA).

El cuerpo principal de la sonda era un gran cilindro con el motor principal en un extremo y la antena de alta ganancia en el otro, con unas dimensiones de 6,8 metros de alto y 4 metros de ancho. Bajo la antena se encontraban doce compartimentos dedicados a la aviónica y sistemas electrónicos de la nave. Del cuerpo principal salen varios ‘apéndices’, como la pértiga del magnetómetro de 13 metros de largo y otras tres antenas de 10 metros de longitud pertenecientes al experimento de radio y ondas de plasma. En su interior Cassini alberga más de 12 kilómetros de cables con 22.000 conexiones entre los mismos. Toda la estructura está cubierta con hasta 24 capas de material aislante (mylar, dacron y kapton) para garantizar un régimen de temperaturas adecuado para los sistemas.

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Partes de la sonda Cassini (NASA).

La carga útil de Cassini está formada por sus doce instrumentos científicos (con una masa total de 335 kg), distribuidos la mayoría de ellos en dos plataformas principales. La cámara de la sonda es el instrumento ISS (Imaging Science Subsystem), formada en realidad por dos instrumentos, una cámara de gran angular (WAC, compuesta por un telescopio refractor de 20 cm de focal y una relación f/3,5) y un teleobjetivo (NAC, un refractor de 200 cm con una relación f/10,5). Cada cámara cuenta con un sensor CCD de 1024 x 1024 píxels y varios filtros (18 para la NAC y 24 para la WAC). Las cámaras fueron diseñadas para operar en las ventanas en las longitudes de onda de 0,94 y 1,1 micras en las que la atmósfera de Titán es relativamente transparente.

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Instrumentos de observación remota (NASA).
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Campos de visión de los principales instrumentos de la Cassini (NASA).

Los otros instrumentos son: el espectrómetro VIMS (Visible and Infrared Mapping Spectrometer), destinado a observar el sistema de Saturno en 352 longitudes de onda distintas (de 0,35 a 5,1 micras) y derivado del instrumento NIMS de la sonda Galileo; el espectrómetro infrarrojo CIRS (Composite Infrared Spectrometer) cuyo objetivo es obtener perfiles de composición y temperatura de las atmósferas de Saturno y Titán en las longitudes de onda de 7 a 1000 micras; el espectrógrafo ultravioleta UVIS (Ultraviolet Imaging Spectrograph) para determinar la composición de las superficies, anillos y atmósferas en las longitudes de onda de 55,8 nm a 190 nm.

Además la Cassini puede usar su antena HGA como radar en cuatro modos distintos: obtención de imágenes (con una resolución de 1 a 1,7 kilómetros), altímetro (con una resolución horizontal de 24-27 kilómetros y una vertical de 90-150 metros), radiometría (midiendo pasivamente la cantidad de energía emitida por Titán) y dispersión (midiendo la energía que devuelve la superficie a estudiar después de iluminarla con el haz radar para poder estimar así su composición). En modo de alta resolución el radar puede proporcionar imágenes de 350 metros de resolución con un ancho de 120-460 kilómetros.

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Cassini-Huygens en tierra (NASA).

Las señales de radio emitidas por la antena también se usan como parte del instrumento RSS (Radio Science Subsystem), capaz de determinar las características de los satélites, atmósferas y anillos de Saturno al medir cuidadosamente el efecto Doppler sufrido por la señal. En la otra plataforma se encontraban tres instrumentos dedicados a la detección de partículas y ondas de radio: el espectrómetro de plasma (CAPS), para determinar la composición, densidad, velocidad del flujo y temperatura de los iones y electrones atrapados en la magnetosfera de Saturno mediante tres sensores (un espectrómetro de electrones capaz de medir partículas con energías de 0,7 a 30.000 eV, un espectrómetro de iones con energías de 1-50 keV y un espectrómetro de masa para iones con energías de 1-50 keV). Otro espectrómetro, el espectrómetro de masas para iones y partículas neutras (INMS) sirve para averiguar los secretos de la magnetosfera de Saturno y, por ende, de su interior. Y, por último, MIMI (Magnetospheric Imaging Instrument), para la detección de partículas neutras y cargadas.

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Instrumentos de partículas y ondas de radio (NASA).

Cassini lleva también un detector de polvo cósmico (CDA) formado por dos detectores capaces de contabilizar hasta diez mil impactos de partículas por segundo y determinar su velocidad, masa y composición. Este instrumento fue diseñado para estudiar la distribución de partículas en el plano de los anillos, pero jugaría un papel crucial en la confirmación de los chorros de agua de Encélado. El magnetómetro MAG o DTM (Dual Technique Magnetometer) permite medir la intensidad, dirección y sentido del campo magnético mediante dos magnetómetros de distinto diseño. El experimento de ondas de radio y plasma (RPWS) mide los campos eléctricos y magnéticos del plasma dentro de la magnetosfera de Saturno, además de la temperatura y densidad de los electrones. RPWS consiste en un sensor de campo eléctrico, una bobina sensible a los campos magnéticos y una sonda Langmuir (para medir la densidad y temperatura de los electrones).

La electricidad de la nave se genera mediante tres generadores de radioisótopos (RTG) a base de plutonio-238. Construidos por General Electric, están situados en la parte inferior de la sonda y producían 815 vatios de potencia eléctrica al despegue y unos 638 vatios tras los primeros cuatro años de la misión en Saturno. Junto con los RTGs, 82 calefactores mediante plutonio (RHUs) se distribuyen por varias partes de la nave para mantener la temperatura adecuada en el frío entorno de Saturno (la sonda europea Huygens tenía baterías químicas convencionales, pero incorporaba 35 RHUs con plutonio-238). En total, la sonda Cassini Huygens llevaba 32 kg de plutonio-238, una cifra muy superior a la de cualquier misión anterior. El sistema de comunicaciones, dominado por la antena de alta ganacia (HGA) de 4 metros de diámetro y 100 kg construida por Alenia Spazio, permite mandar datos a la Tierra en banda X (8,4 GHz) con una potencia de 20 vatios y una velocidad de entre 20 bits/s y 169 kbits/s. Dos antenas de baja ganancia sirven para asegurar la recepción de instrucciones y envío de telemetría independientemente de la posición de la nave con respecto a la Tierra. Una de ellas está situada en la parte superior de la antena HGA y otra en la parte inferior de la sonda. Cassini lleva además un DVD con 616.400 firmas de personas de todo el mundo.

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RTGs de la Cassini (NASA).
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Midiendo la radiactividad de los RTG (NASA/JPL).

El sistema de propulsión consiste un motor principal fabricado por Lockheed Martin, en realidad formado por dos motores redundantes con un empuje de 445 newtons cada uno, destinado principalmente a la crítica maniobra de inserción en órbita de Saturno. En caso de que surgiese un problema con uno de los motores, el ordenador de a bordo puede preparar y encender el otro motor en menos de diez minutos. Las toberas se encontraban protegidas con una cubierta semiesférica móvil que podía ser descartada en caso de que fuera imposible abrirla. La cubierta tenía por objetivo proteger de los micrometeoros el delicado escudo térmico que recubría el interior de las toberas. Además, la sonda cuenta con 16 propulsores de bajo empuje (0,1 newtons) agrupados de cuatro en cuatro junto con otros 8 propulsores de 1 newton de empuje para orientar el vehículo. No obstante, para la mayor parte de cambios de orientación se usan los cuatro volantes de inercia (tres operativos y uno de reserva), aunque para los sobrevuelos muy cercanos -o para el uso del radar en Titán- los propulsores son el sistema de orientación preferido.

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Sistema de propulsión de la Cassini (NASA/JPL).
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La sonda Cassini-Huygens antes del lanzamiento (NASA).

Por su parte, la sonda Huygens de la ESA supuso un desafío tecnológico de primer orden. Nunca antes nadie había intentado hacer aterrizar una sonda a 1500 millones de kilómetros del Sol. No se puede dar nada por sentado a las bajísimas temperaturas de la superficie de Titán (unos -180º C). Por ejemplo, la búsqueda de los lubricantes adecuados para las uniones de las líneas del paracaídas resultó una auténtica odisea, sobre todo teniendo en cuenta que los lubricantes usados normalmente en la Tierra son sólidos como la roca a las temperaturas de Titán. Para la ESA, que nunca antes había hecho aterrizar un vehículo en la superficie de otro mundo, Huygens constituyó un auténtico bautismo de fuego en este campo de la astronáutica.

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Sonda de descenso de Huygens (ESA).

Huygens tenía una masa de 320 kg y estaba dividida en cuatro elementos: la sonda propiamente dicha (también denominada Módulo de Descenso, de 1,25 metros de diámetro), el mecanismo de separación de la Cassini, el escudo térmico frontal de 2,7 metros de diámetro y la cubierta térmica trasera. El mecanismo de separación permitía que Huygens se alejase de la Cassini a una velocidad de 0,3-0,4 m/s mediante un conjunto de muelles mientras le imprimía una velocidad de giro de 7 revoluciones por minuto para estabilizarla. El escudo térmico de ablación, de 79 kg y fabricado en Francia por Aerospatiale, estaba compuesto de un material denominado AQ60 dispuesto en losetas -diseñadas originalmente para el transbordador Hermes- capaz de soportar los 1500º C de la entrada en la atmósfera de Titán. La cubierta trasera incluía el sistema de paracaídas. La entrada atmosférica tendría lugar a una velocidad de 6,2 km/s y la aceleración podía alcanzar las 16 g dependiendo de la trayectoria.

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Sección de la sonda Huygens (ESA).
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El escudo térmico de Huygens (abajo) y la cubierta térmica trasera de Huygens (ESA).

Durante el vuelo de crucero la Huygens recibía la electricidad necesaria a través de la Cassini, pero disponía de cinco baterías (de 1800 Wh) para proporcionar potencia a los sistemas de a bordo durante los 22 días que debía durar su vuelo en solitario hacia Titán y posterior aterrizaje. Con el fin de garantizar la rotación de la sonda durante el descenso, la sonda iba equipada con 36 superficies aerodinámicas diseñadas a tal efecto. De esta forma, los distintos instrumentos de Huygens tendrían un campo de visión de 360º. La sonda llevaba además con tres varas para asegurar la conducción de electricidad en caso de ser alcanzada por un rayo, además de dos altímetros radar redundantes. La apertura de los paracaídas y demás elementos de la secuencia de descenso estaba controlada por tres relojes independientes y un acelerómetro. A tales distancias el control directo de la sonda por parte del equipo de la misión eran simplemente imposible. El viaje en paracaídas hasta la superficie duraría unas dos horas y media, por lo que la Cassini fue programada para escuchar las emisiones de la sonda durante tres horas. Los datos de Huygens se enviarían a la Cassini a través de dos transmisores de 12 vatios a una velocidad de 8 kbits/s. En 1995 el sistema de paracaídas de Huygens fue probado dejando caer un modelo desde un globo estratosférico en Suecia.

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Técnicos inspeccionan las capas de material aislante que cubrían el escudo térmico de Huygens (ESA).

Huygens iba equipada con seis instrumentos científicos con una masa total de 48 kg: DISR (Descent Imager/Spectral Radiometer), la cámara de la sonda, diseñada para fotografiar la superficie de Titán durante el descenso y en la superficie en las longitudes de onda de 350 a 1700 nm. En realidad DISR estaba compuesto por un único CCD alimentado por diferentes fibras ópticas de tal forma que, a todos los efectos, funcionaban en realidad como tres cámaras distintas. Gracias a la rotación de la sonda, permitían -en teoría- cubrir toda la superficie bajo la nave. Una lámpara de 20 vatios iluminaría el suelo bajo la Huygens en las etapas finales del descenso y aterrizaje.

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Detalle del sistema de conexión de la Huygens con la Cassini (ESA).

El resto de instrumentos eran: HASI (Huygens Atmospheric Structure Instrument), destinado a medir la velocidad del viento, así como la temperatura, densidad y presión de la atmósfera de Titán; ACP (Aerosol Collector and Pyrolyzer), capaz de capturar partículas suspendidas en la atmósfera de Titán a dos alturas diferentes y calentarlas para vaporizar el hielo y descomponer las moléculas orgánicas; GCMS (Gas Chromatograph/Mass Spectrometer), un espectrómetro de masas para determinar la composición de la atmósfera de Titán; DWE (Doppler Wind Experiment), destinado a medir el viento de Titán y el movimiento de la sonda mediante dos osciladores ultraestables (uno de ellos situado en la Cassini); SSP (Surface Science Package), conjunto de experimentos para determinar las características de la superficie de Titán.

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Partes de Huygens (ESA).
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Instrumentos de Huygens (NASA/ESA).
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Los instrumentos de Huygens (ESA).
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Los instrumentos de Huygens (ESA).

El viaje al señor de los anillos

El 25 de septiembre de 1996 se completó la integración de todos los sistemas de Cassini después de innumerables pruebas y el 11 de octubre se acopló por primera vez un modelo de ingeniería de la sonda Huygens. Todo iba según lo previsto. En abril de 1996 la sonda fue trasladada a Cabo Cañaveral mediante un avión C-17 e inmediatamente varios grupos de activistas ‘antinucleares’ comenzaron a manifestarse para protestar contra el peligro que suponían los 32 kg de plutonio-238 que transportaba la Cassini-Huygens. Poco importaba que los RTG de la Cassini estuviesen diseñados para sobrevivir a una posible explosión del lanzador o que éstos no tuviesen relación alguna con las centrales nucleares de fisión, el objetivo principal de los ataques de estos colectivos. La petición de cancelar el lanzamiento para evitar la ‘contaminación del espacio’ era aún más absurda si pensamos que el medio interplanetario está repleto de todo tipo de radiaciones mortales para un ser humano que no lleve protección. El 3 de octubre la mismísima Casa Blanca se vio obligada a autorizar el lanzamiento ante la insistencia de las protestas.

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Lanzamiento de la Cassini-Huygens mediante un Titán-4B/Centaur (NASA).
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Fases del lanzamiento (NASA).

Tres días más tarde se abrió la ventana de lanzamiento, que se prolongaba hasta el 6 de noviembre. Desgraciadamente, el despegue tuvo que ser abortado cuando se comprobó que una de las cubiertas térmicas de la sonda Huygens había resultado dañada por el sistema de aire acondicionado que debía mantener la temperatura correcta de la carga útil en la rampa. Otro intento en el 13 de octubre fue pospuesto por culpa de los fuertes vientos a gran altura. Finalmente, Cassini-Huygens despegó desde la rampa LC-40 de la Base Aérea de Cabo Cañaveral a las 8:43 UTC del 15 de octubre de 1997 a bordo de un cohete Titán-4B/Centaur. 19 minutos después del despegue, la etapa Centaur encendió su motor durante 7 minutos y 15 segundos para acelerar la sonda hasta la velocidad de escape. Curiosamente, la Centaur situó la sonda en una trayectoria hacia el Sol, no hacia Saturno, con el fin de llevar a cabo las distintas maniobras de asistencia gravitatoria que la llevarían hasta el gigante gaseoso. 43 minutos después del lanzamiento la sonda Cassini se separó de la etapa Centaur para comenzar su largo viaje. Posteriormente la antena de alta ganancia fue orientada hacia el astro rey para evitar que se sobrecalentasen los sistemas de una sonda diseñada para operar a las enormes distancias de la órbita de Saturno. El 23 de octubre se comprobó que los sistemas de la Huygens funcionaban correctamente y poco después la Cassini desplegó el magnetómetro y las antenas del instrumento de plasma.

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Trayectoria de Cassini-Huygens hasta Saturno (NASA).

A pesar de un pequeño fallo que provocó que la sonda entrase en modo seguro el 23 de marzo de 1998, el 26 de abril la Cassini-Huygens pasó a 286 kilómetros de las nubes de Venus, aumentando su velocidad en 7,1 km/s. El 3 de diciembre de 1998 la sonda realizó una maniobra propulsiva en el espacio profundo con una Delta-V de 450 m/s, seguida el 18 de mayo de 1999 por una pequeña corrección de la trayectoria. El 24 de junio la nave pasó otra vez por Venus, esta vez a 603 kilómetros de la superficie, incrementando su velocidad en 6,7 km/s. Los sobrevuelos sirvieron para calibrar algunos instrumentos científicos de la sonda, aunque la observación de Venus no estaba entre las prioridades científicas de la misión. Después de realizar varias correcciones menores, el 18 de agosto Cassini se acercó a 1166 kilómetros de la superficie terrestre sobre la isla de Pascua, en el océano Pacífico, mientras volaba a 16 km/s con respecto a nuestro planeta. Después del sobrevuelo Cassini ya tenía la velocidad adecuada para poner rumbo al fin hacia el Sistema Solar exterior. El 23 de enero de 2000 pasó a 1,6 millones de kilómetros del asteroide 2685 Masursky y, aunque las imágenes obtenidas mostraron el asteroide como un simple punto, sirvieron para calibrar el sistema óptico de la sonda.

La misión se desarrollaba sin problemas dignos de mención, pero en febrero de 2000 el control de la misión se llevó un susto de muerte. Durante una prueba para simular las comunicaciones que tendrían lugar entre Cassini y Huygens durante el descenso en Titán se reveló que el transmisor de la Cassini sufría un defecto que le impediría recibir correctamente los datos de su sonda hermana. Aparentemente, alguien no había tenido en cuenta el cambio de frecuencia del efecto Doppler causado por el movimiento relativo entre los dos vehículos. Después de meses de propuestas y análisis para solucionar este escollo, los equipos de la ESA y la NASA llegaron a una ingeniosa solución de compromiso. La trayectoria de la órbita de la Cassini previa a la liberación de la Huygens se ajustaría al milímetro de tal forma que el desplazamiento Doppler de la señal durante el descenso y aterrizaje no superase los estrechos márgenes del receptor defectuoso. La Cassini debería además rotar la antena continuamente para apuntar hacia la posición prevista de la Huygens en Titán, todo esto teniendo en cuenta el movimiento relativo entre ambos vehículos. Además, la zona de aterrizaje de Huygens, situada en la longitud 190º oeste, se desplazó 20º más al sur. Estos cambios no salieron gratis. El plan de sobrevuelos de satélites de la misión tuvo que ser revisado por completo y la nueva trayectoria de descenso sería responsable de un mayor gasto de combustible. En cualquier caso, el cambio merecía la pena. El equipo de la misión había logrado esquivar un fracaso rotundo por muy poco.

El 14 de junio de 2000 se llevó a cabo una maniobra de 0,6 m/s de cara al sobrevuelo de Júpiter. Previamente, en mayo, la antena de Cassini dejó de ser usada como parasol y comenzó a apuntar directamente a la Tierra. Cassini pasó a casi diez millones de kilómetros de Júpiter el 30 de diciembre de 2000. Este sobrevuelo lejano evitó que la sonda sufriese una dosis excesiva de radiación, pero de todos modos aumentó su velocidad en 2,22 km/s, de tal forma que la nave quedó situada ahora en una órbita solar con un afelio localizado en la órbita de Saturno (9,28 UA). Durante el encuentro Cassini observó la actividad volcánica de Ío y pilló en plena erupción a los volcanes Pele y Tvashtar Catena.

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Júpiter visto por la Cassini en el año 2000 (NASA/JPL).

Cassini se acercaba por fin a su destino. El 22 de mayo se retiró la cubierta protectora de los motores y cinco días más tarde la sonda efectuó un encendido con una Delta-V de 34,71 m/s para asegurarse de que pasaría cerca de Febe, la luna de cierto tamaño más externa en el sistema de Saturno. Debido a la enorme distancia de Saturno a la que orbita, este sería el primer y único sobrevuelo de Febe por parte de Cassini. El 11 de junio Cassini pasó por Febe a menos de dos mil kilómetros. La pequeña luna de 213 kilómetros de diámetro era un cuerpo repleto de cráteres, con restos de avalanchas visibles en las paredes de varios de ellos. Febe resultó ser un centauro, es decir, un cometa formado en el Cinturón de Kuiper que fue capturado por la gravedad de Saturno en algún momento del pasado.

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Febe vista por la Cassini (NASA/JPL/Daniel Macháček)

La sonda tuvo que viajar durante casi un mes adicional para llegar a Saturno. El 1 de julio a las 00:47 UTC Cassini atravesó el plano de los anillos por el hueco formado entre el anillo F y el anillo G. A las 01:12 UTC el motor principal hizo ignición. Así comenzó la crítica maniobra SOI (Saturn Orbit Insertion) y poco después la nave pasaba a 19.900 kilómetros de las nubes del gigante gaseoso. Después de 96 minutos y 22 segundos, el motor se apagó tras gastar 830 kg de propelente. La velocidad de Cassini había descendido en 622 m/s, suficiente para entrar en órbita alrededor de Saturno y convertirse de esta forma en el primer artefacto humano que lograba esta hazaña. Casi siete años después de su lanzamiento, la sonda había llegado a su destino.

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Representación artística de la inserción orbital de la Cassini (NASA).
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Geometría del encendido de inserción en órbita de Saturno (NASA).
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Geometría del encendido de inserción en órbita de Saturno (NASA).
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Primeras órbitas alrededor de Saturno (NASA).

La sonda Huygens se separó en la tercera órbita de la Cassini alrededor de Saturno -y no en la primera como estaba planeado originalmente- el 25 de diciembre de 2004 a las 02:00 UTC. Después de la separación, Cassini maniobró el 28 de diciembre para evitar una colisión con Titán. Huygens viajó en solitario durante 20 días, 2 horas y 41 minutos. El 14 de enero de 2005 a las 09:06 UTC la sonda comenzó la entrada en la atmósfera de Titán viajando a 6,02 km/s con un ángulo de 65,2º respecto al horizonte local. La aceleración máxima registrada fue de 13 g, inferior a los 16 g esperados, pero la temperatura máxima alcanzó los 1700º C. A 155 kilómetros de altura se desplegó el paracaídas piloto de 2,59 metros de diámetro mientras la sonda viajaba a 1440 km/h. Este paracaídas extrajo a su vez el paracaídas principal de 8,3 metros de diámetro y el escudo térmico se separó medio minuto después. 15 minutos después de abrirse el paracaídas principal y con la sonda ya estabilizada, éste se separó y a 111 kilómetros de altura se desplegó un paracaídas más pequeño de 3,03 metros para acelerar el descenso.

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Secuencia del descenso de la Huygens (ESA).
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Geometría del descenso de la sonda Huygens en Titán respecto a la Cassini y a la Tierra (NASA/ESA).

La cámara comenzó a grabar el terreno a 80 kilómetros de altura, aunque la neblina impidió discernir detalles hasta los 30 kilómetros. Para complicar las cosas, Huygens no giraba sobre su eje como se suponía debía hacerlo, por lo que fue imposible cubrir un campo de visión de 360º. La sonda se dirigía hacia lo que ahora sabemos era la cuenca de un antiguo lago de metano. En la lejanía se podían ver los cauces de ríos de metano ahora secos que en algún momento del pasado habían desembocado en la laguna. Huygens tocó la superficie de Titán a las 11:38 UTC, en la región de Xanadú (10,2° sur, 192,4° oeste). Nunca antes un ingenio humano había aterrizado en un mundo situado tan lejos del Sol. La neblina anaranjada de sustancias orgánicas no se aclaró totalmente, por lo que las imágenes que transmitió la sonda son algo borrosas, y eso a pesar de la lámpara que iluminaba la escena. La débil luz solar apenas lograba llegar a la superficie y la luminosidad de la zona de aterrizaje era equivalente a la de la Tierra diez minutos después de ponerse el Sol. Borrosas o no, son las primeras imágenes de la superficie de un mundo desconocido. Al chocar contra el suelo Huygens fracturó una corteza formada por una nieve de sustancias orgánicas y se desplazó ligeramente por un suelo compuesto por rocas y guijarros de agua y ‘arena’ empapada en metano.

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Ls superficie de Titán vista por la Huygens (ESA).

Huygens tomó 376 imágenes durante el descenso y 226 después del aterrizaje (prácticamente la misma escena, puesto que la sonda no se movió). La sonda continuó emitiendo datos desde la superficie durante 1 hora y 12 minutos, momento en el que la Cassini se puso por el horizonte local. Nunca sabremos cuánto tiempo continuó funcionando Huygens sobre la superficie de Titán emitiendo por su cuenta después de haber cumplido con su misión, pero se cree que no pudo aguantar más de veinte minutos. Mención aparte merece la aventura de los ingenieros que lograron rescatar los resultados del experimento para medir la velocidad del viento mediante el efecto Doppler a pesar de que el receptor primario de la Cassini fallase durante el descenso. Gracias a varios radiotelescopios terrestres, que captaron la señal de la Huygens directamente, se pudo reconstruir el perfil de vientos de Titán. La luna se reveló como un mundo con fuertes vientos a gran altitud y una clama chicha en la superficie.

‘Debemos fomentar la astronomía en los niños’

Pedro Russo es uno de los invitados al Festival de Astronomía de Villa de Leyva.

Por:  NICOLÁS BUSTAMANTE H.  |

10:39 a.m. | 1 de febrero de 2017

El portugués Pedro Russo estará en Villa de Leyva como invitado especial al Festival Astronómico.

Foto: Archivo particular

El portugués Pedro Russo estará en Villa de Leyva como invitado especial al Festival Astronómico.

 Para muchas regiones de Colombia, el cielo de este fin de semana no gozará de ningún atractivo en particular. Sin embargo, para quienes se encuentren en el municipio boyacense de Villa de Leyva se tratará de una de las noches más especiales de todo el año: empieza la fase de cuarto creciente de la Luna (la mejor para la observación del firmamento con telescopio) y, con ella, el Festival Astronómico de Villa de Leyva, el más importante del país y uno de los más relevantes de la región.
Este año, el evento, que anualmente congrega a cientos de amantes de la más antigua de las ciencias, y que va desde el viernes hasta el domingo, llega a su vigésima edición, por lo que tendrá un ánimo de celebración. “Es un orgullo para nosotros llevar tantos años acercando la astronomía a todo el público, tanto a niños como a adultos”, asegura Diana Rojas, presidenta de la Asociación de Astrónomos Autodidactas de Colombia, encargada de la organización del evento.

Además de las actividades acostumbradas del festival –observación de astros, talleres y conferencias–, como parte del cumpleaños del festival los asistentes tendrán la oportunidad de observar en una pantalla gigante, instalada la plaza del pueblo, transmisiones en vivo desde la Estación Espacial Internacional, la Nasa, la Agencia Espacial Internacional, el World Wide Telescope y el Observatorio Europeo Austral (en Chile), desde el cual explicarán cómo se hace observación desde ese centro científico.

Uno de los invitados especiales al festival será el portugués Pedro Russo, actual presidente del Comité de Comunicación de la Unión Astronómica internacional, quien dictará varios talleres sobre astronomía y sociedad.

Russo, PhD en del Instituto Max Planck (Alemania) y coordinador global del Año Internacional de la Astronomía, que tuvo lugar en 2009, habló con EL TIEMPO sobre la importancia de festivales como este y de la necesidad de incluir esta materia dentro de los programas escolares.

¿Por qué son tan importantes festivales los festivales astronómicos?

Porque permiten tener un contacto más próximo con el público y mostrar que la astronomía también puede ser una atracción turística, porque la gente viaja a los lugares y se queda en los hoteles, va a cenar, a conocer. Son una oportunidad para reunir astrónomos profesionales y aficionados, y para mostrar la pasión por la astronomía. Este es un festival referencia, uno de los más antiguos en el mundo.

A estos eventos siempre van muchos niños…

La importancia de la astronomía va más allá de conocer el universo y desarrollar tecnología: tiene un alto componente educativo. A los niños les encanta saber sobre galaxias, agujeros negros y planetas, entre otros temas. La astronomía es una ciencia fascinante, puerta de entrada y una gran herramienta para enseñar otras disciplinas como la física y la química, y para aprender sobre tecnología.

¿Qué cree que le hace falta al país para que la astronomía tenga mayor reconocimiento?

Festivales como estos son muy importantes y sería muy bueno tener más a lo largo del año. Todo el trabajo que los aficionados hacen en Colombia es muy bueno, están muy bien organizados. Los planetarios de Bogotá y Medellín también son muy valiosos. Sin embargo, pienso que es igual, o más importante, fomentar la enseñanza de la astronomía en los niños, incluyendo esta materia en los currículos de las escuelas, que los maestros estén preparados para enseñarla.

¿De quién debe ser, entonces la responsabilidad?

Sin duda, esto es algo que requiere un esfuerzo de las autoridades oficiales, del Ministerio de Educación. En algunos países de Europa ya se hace, como en Alemania y Francia; en casi toda Europa, la astronomía es una pequeña parte del currículo de las escuelas, que se incluye en ciencias naturales.

Usted va a hablar de lo que ha ocurrido en la astronomía en los últimos 20 años. ¿Qué puede adelantar?

Hace veinte años conocíamos muy pocos exoplanetas (que orbitan otras estrellas) y, ahora conocemos más de 2.000, algunos de los cuales pueden albergar vida. Vivimos en una época interesante para la astronomía. En los últimos dos años descubrimos las ondas gravitacionales e hicimos otros hallazgos para entender un poco más el universo.

Estamos construyendo algunos de los telescopios más grandes, como el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (En Chile) y creo que en los próximos años podemos llegar a encontrar vida en otros planetas. Y este sería uno de los avances más importantes para la astronomía.

NICOLÁS BUSTAMANTE H.
Redactor de EL TIEMPOvilladeleyva

EVENTOS

Auditorios

Sábado, 4 de febrero de 2017

Von Humboldt

 Hora
09:00 a.m.
09:50 a.m.
10:40 a.m.
11:30 a.m.
12:20 p.m.
2:00 p.m.
3:00 p.m.
4:00 p.m.
5:00 p.m.
 Conferencista
ECLIPSES: FENÓMENOS ESPECTACULARES  DE LA NATURALEZA
EL COMPORTAMIENTO DE LA LUZ
 EL PAPEL DE LA MUJER EN LA CIENCIA
FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS, EL ASTRÓNOMO
RECESO
IMÁGENES URBANAS DE CIELO PROFUNDO
 60 AÑOS DE LA ERA DEL ESPACIO 1957 – 2017
LA ASTRONOMÍA: ¡UN BAÚL DE SORPRESAS PARA NIÑOS!
ASTRONOMIA Y SOCIEDAD
 Conferencia
GREGORIO PORTILLA. PhD en Física Teórica. Autor y editor de libros de astronomía. Director del Observatorio Astronómico Nacional – OAN – Universidad Nacional de Colombia.
JAVIER IRREÑO. Técnico Óptico. Miembro de ASASAC.
XIBELLY MOSQUERA. Primera Astrónoma graduada en Colombia, Universidad de Antioquia. Estudiante de maestría en Física.
JOSÉ ANTONIO MESA. Magíster en Ingeniería Industrial, Universidad Distrital. Consultor y docente universitario. Socio y Expresidente de la Asociación Colombiana de Estudios Astronómicos -ACDA.
RECESO
ALFREDO BELTRAN. Ingeniero Civil de la Universidad de los Andes y Magíster en Ingeniería Civil. Aficionado a la astronomía y a la astrofotografía. Miembro de Astroséneca.
GERMÁN PUERTA. Economista de la Universidad de los Andes. Escritor y divulgador de astronomía. Coordinador de Alianzas Estratégicas del Planetario de Bogotá. Miembro de Astroséneca y de ASASAC.
ÁNGELA PÉREZ. MSc en Astronomía y Astrofísica, Universidad Internacional de Valencia. Licenciada en Educación Preescolar, UPN. Coordinadora de Astronomía, Planetario de Medellín – Parque Explora. Miembro de ASASAC.
PEDRO RUSSO. Director de Proyectos Internacionales (IPM) del proyecto FP7 EU Universe Awareness. Está apasionadamente comprometido a usar la astronomía como una herramienta educativa. Presidente del Grupo de Trabajo de Escuelas y Niños del Programa de Astronomía para el Desarrollo de la Unión Astronómica Internacional (IAU) y Vicepresidente de la Comisión de Comunicación de la Astronomía con el Público de la Iniciativa Astronómica Internacional.

 

Teatro Municipal

 Hora
09:00 a.m.
09:50 a.m.
10:40 a.m.
11:30 a.m.
12:20 p.m.
2:00 p.m.
3:00 p.m.
4:00 p.m.
5:00 p.m.
 Conferencista
BREVE INTRODUCCIÓN A LA RADIO-ASTRONOMÍA
METEORITOS: UNA GUÍA PARA SU RECONOCIMIENTO
ASTRONOMIA ANTES DEL TELESCOPIO
UNA NUEVA VISIÓN DE LOS PLANETAS ENANOS
RECESO
ASTRONOMÍA Y CARTOGRAFÍA
PRESENTE Y FUTURO DEL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO DE LA TATACOA – OATA
HISTORIA DE ASASAC
VIVIENDO FUERA DE LA TIERRA
 Conferencia
XIMENA MARÍN. Estudiante de Ingeniería Electrónica. Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito. Miembro de ASASAC.
SERGIO MONTES. Geólogo – Universidad Nacional de Colombia. Miembro del Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología – GCPA.
SERGIO LLERAS. Astrónomo y astrofotógrafo autodidacta. Administrador de Empresas, Universidad de los Andes. Especialista en Modelación Financiera y Valoración de Empresas.
WALTER OCAMPO. Químico – Universidad Nacional de Colombia. Astrónomo aficionado. Grupo de estudios en sistemas planetarios – ACDA.
RECESO
JUAN JOSÉ SALAS. Ingeniero geógrafo – Universidad Jorge Tadeo Lozano. Ex−director – Planetario de Bogotá. Socio honorario – ACDA.
GUILLERMO GARCIA. Abogado de la Universidad Militar Nueva Granada. DIrector del Observatorio Astronómico de la Tatacoa. Miembro de ASASAC.
RAÚL JOYA. Director del Observatorio Astronómico de la Universidad Sergio Arboleda. Especialista en Astronomía, Universidad Nacional de Colombia. Expresidente de la RAC. Expresidente de ASASAC.
SANTIAGO VARGAS. Físico, Observatorio de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro de ASTROSÉNECA.

Mesón de los Virreyes

 Hora
09:00 a.m.
09:50 a.m.
10:40 a.m.
11:30 a.m.
12:20 p.m.
2:00 p.m.
3:00 p.m.
4:00 p.m.
5:00 p.m.
 Conferencista
MEDIDA DE DISTANCIA A LAS ESTRELLAS
MARTE EN LA CIENCIA FICCIÓN
¿Y PARA QUÉ TANTOS PLANETAS?
ESTUDIANDO UN COMETA CON UN RADIOTELECOPIO
RECESO
REPRESENTACIÓN ASTRONÓMICA PREFOTOGRÁFICA
APROPIACIÓN DE LA ASTRONOMÍA, FOMENTO PARA LA TRANSFORMACIÓN ACADÉMICA
LA BÚSQUEDA DE VIDA EXTRATERRESTRE
DIVULGACIÓN DE LA ASTRONOMÍA EN COMUNIDADES INDÍGENAS DE COLOMBIA
 Conferencia
EUGENIO THOMPSON. Ingeniero Electrónico, experto en Telecomunicaciones, Telefonía fija y Celular. Astrónomo aficionado. Radioaficionado activo, con licencia HK3EU. Miembro de ASASAC.
EDGAR OROZCO. Desarrollador de software. Astrónomo aficionado. Miembro de ASASAC.
JOSE ROBERTO VELEZ Profesor Titular de Bioclínica, Universidad del Bosque. Expresidente de la RAC. Miembro de ASASAC.
PEDRO DEAZA. Magíster en Astronomía, Universidad Nacional de Colombia. Profesor de la Universidad Distrital. Miembro de ACDA, LIADA, y Sección Italiana de Cometas.
RECESO
ALFONSO VICINI. Arquitecto, Universidad de los Andes. DesignBuilder en sistemas de evaluación energética de edificaciones y sistemas de iluminación artificial y natural. Socio de ASTROSÉNECA y de ASASAC.
STEFANNY GÓMEZ. Administrador de empresas, líder del centro de observaciones Silveria Espinosa de Rendón Facatativá y del club de astronomía Tycho Brahe. Miembro de ASASAC.
JOHN JAIRO PARRA. Ingeniero de Sistemas Universidad Autónoma de Colombia, Consultor en Inteligencia de Negocios (SETI S.A.S.), Miembro de ASASAC.
GONZALO CAICEDO. Agente de viajes, ecoturismo en avistamiento de ballenas, observación astronómica por toda Colombia, salidas de campo para estudiante y etnoturismo, Miembro de ASASAC.

Festival de Astronomía

Villa de Leyva, Boyacá

La Asociación de Astrónomos Autodidactas de Colombia – ASASAC, ha desarrollado este Festival Astronómico desde 1997. El Festival surge como consecuencia directa de uno de los objetivos institucionales de la Asociación, que es la de divulgar y promover la astronomía y ciencias relacionadas. Así, surgió la idea de crear un Festival al cual pudiera asistir el público general y que se pudiera hacer en un sitio emblemático como lo es Villa de Leyva.

Desde su primera edición, el Festival se convirtió en un referente dentro de los eventos de astronomía aficionada, convirtiéndose en el principal evento de este tipo en el país, y ha conservado su carácter de inclusión, gratuidad en todas las actividades realizadas por la Asociación y por las instituciones que asisten al mismo, así como la colaboración académica con diferentes instituciones de Villa de Leyva.

Actividades Plaza Central de Villa de Leyva

3 – 5 de Febrero de 2017

Viernes, 3 de Febrero

4:00 p.m. a 9:00 p.m.
5:00 p.m. a 11:00 p.m.
5:00 p.m. a 10:00 p.m.
6:00 p.m. a 11:30 p.m.
6:00 p.m. a 10:00 p.m.
Experiencia Museo de los Niños
Proyección de telescopios virtuales
Exhibición de Astrofotografía de ASASAC
Observación por telescopios:  Nebulosa de Orión (M42), Andromeda (M31), Pleyades (M45), Nebulosa del Cangrejo (M1), Cúmulo del Pesebre (M44), entre otros.
Presentaciones en Planetarios Móviles

Sábado, 4 de Febrero

4:30 a.m. a 6:00 a.m.
8:00 a.m. a 11:00 p.m.
10:00 a.m. a 8:00 p.m.
10:00 a.m. a 9:00 p.m.
10:00 a.m. a 4:00 p.m.
10:30 a.m. a 8:00 p.m.
11:00 a.m. a 5:00 p.m.
12:30 p.m.
6:00 p.m. a 11:00 p.m.
6:00 p.m. a 6:30 p.m.
7:15 p.m. a  7:30 p.m.
Observación por telescopios: de Saturno y Mercurio, Galaxia del Sombrero (M104), Nebulas del anillo (M57), Galaxia Remolino (M51), entre otros.
Proyección de telescopios virtuales
Experiencia Museo de los Niños
Presentaciones en Planetarios Móviles
Observación del Sol con telescopios
Exhibición de Drones
Radio Astronomía
Foto de grupo de todos los participantes del
XX Festival de Astronomía
Observación por telescopios:  Nebulosa de Orión (M42), Andromeda (M31), Pleyades (M45), Nebulosa del Cangrejo (M1), Cúmulo del Pesebre (M44), entre otros.
Show de Cohetería Hidráulica. Fundación C3
SHOW DE LUCES.
Apertura del XX Festival de Astronomía.

TALLERES DE ASTRONOMÍA

10:00 a.m. a 5:00 p.m.
10:30 a.m. a 11:00 a.m – 6:00 p.m a 6:30 p.m.
 11:00 a.m. a 12: 00 m.
 12:00 m. a 1: 00 p.m.
 2:00 p.m. a 3:00 p.m.
 3:00 p.m. a 4:00 p.m.
 4:00 p.m a 5:00 p.m.
 5:00 p.m a 6:00 p.m.
Pintacaritas
 Titeres Astronómicos – UN MUNDO UNA EVOLUCIÓN. Club de Astronomía Tycho Brahe
 Taller aprende Astronomía Jugando
Taller de constelaciones Orión, Escorpión y Cruz del Sur
 Taller de Apps de Astronomía para IOS
 Taller de Apps de Astronomía para ANDROID
 Taller de Arqueoastronomía Muisca
Taller didáctico de Astronomía: Sistema Estelar

Domingo, 5 de Febrero

4:30 a.m. a 6:00 a.m.
9:30 a.m. 12:00 m.
10:00 a.m. a 12:00 m.
11:30 a.m.
Observación por telescopios: de Saturno y Mercurio, Galaxia del Sombrero (M104), Nebulas del anillo (M57), Galaxia Remolino (M51), entre otros.
Exhibición de Astrofotografía de ASASAC
Observación del Sol con telescopios
Cierre del XX Festival de Astronomía.
Arqueoastronomía Muisca
LUGAR: SOL MUISCA

 

Juno, la misión más ambiciosa enviada a Júpiter, llega este lunes a su objetivo

Es la nave que más cerca estará del planeta, estudiando su origen, composición y atmósfera. La maniobra para lograr su órbita es la más peligrosa hecha hasta ahora por una sonda.

Cristina Espinoza03 de julio del 2016 / 07:30 Hrs

Júpiter es tan grande que más de 1.300 Tierras podrían caber dentro de él. Tanto que sólo la gran mancha roja que lo caracteriza tiene hoy el tamaño de la Tierra, aunque hace seis años era 3,5 veces más grande. ¿Por qué se redujo? y ¿qué está pasando en su atmósfera?, son algunas de las preguntas que la misión Juno, que entrará en la órbita del planeta este lunes, pretende responder.

Juno, una sonda de 9 metros, será la primera en llegar tan cerca del planeta más grande del Sistema Solar. Antes, las misiones Pioneer, Voyager y Galileo habían pasado en su camino hacia otros objetivos, pero nunca por los polos ni enfrentando su campo magnético, que puede ser mortal para cualquier instrumento. Emite balas de electrones que pueden dañar el sistema electrónico.

Adriana Ocampo, geóloga planetaria y líder del Programa Nuevas Fronteras, de la Nasa -a cargo de esta misión y de New Horizons, en Plutón-, explica que para evitar el daño pusieron los instrumentos más sensibles dentro de un cubo de titanio, ahora queda probar si fue suficiente. “El lunes cuatro, va a ser un momento crítico de la humanidad, lleno de momentos peligrosos”, dice

Peor que los “siete minutos de terror” del amartizaje de Curiosity. Juno viaja en este momento a 70 kilómetros por segundo, pero mañana a las 20:18 horas (23:18 en Chile) debe encender su motor principal por 35 minutos para reducir esa velocidad y entrar en la órbita de Júpiter, de lo contrario puede pasar de largo y chocar contra él. Tiene que ser preciso. “Después de esos 35 minutos hay que esperar 48 más para recibir la señal de si la maniobra resultó exitosa y quedó orbitando el gigante. Es primera vez que entrará desde la parte polar, orbitando tan cerca a más de 70 km por segundo, en un medioambiente tan peligroso. Está lleno de cosas que estamos haciendo por primera vez”, dice la especialista.

La sonda entró el jueves en la magnetósfera del planeta, donde comienza a recibir mucha radiación. Este lunes quedará a 4.667 kilómetros y desde ahí debe recolectar datos sobre la atmósfera y composición de Júpiter. “Nunca hemos orbitado Júpiter por la zona polar, no tenemos información de esas áreas y no lo podemos hacer desde la Tierra”, explica Ocampo.

Tamaño del núcleo

Patricio Rojo, astrónomo de la U. de Chile y el Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines (CATA), dice que la composición de Júpiter es muy parecida a la del Sol, por lo que su estudio permitirá comprender el inicio del Sistema Solar. “No tenemos cómo saber el tamaño exacto de su núcleo y esto va a confirmar un montón de suposiciones hechas sobre su interior”, dice. “Cuando New Horizons llegó a Plutón, el modelo estándar predecía muchas cosas y la misión encontró cosas inesperadas, no sería tan raro que en Júpiter el modelo estándar no calce”, agrega.

La misión, lanzada el 5 de agosto de 2011, está programada para terminar en febrero de 2018. Los primeros meses serán usados para calibrar instrumentos y aprender cómo manejar la nave. Sólo a  fin de año comenzará a emitir información científica. El objetivo es que complete 37 órbitas, pero nada es seguro, porque no se sabe cuánta radiación podrán resistir los instrumentos. “Tenemos que ser cautelosos. Es difícil decir que va a durar ese tiempo”, dice Ocampo.

Tras ello, la nave se estrellará contra el planeta para cumplir con los requerimientos de protección planetaria. Europa, una de las lunas de Júpiter, es uno de los lugares donde puede haber vida como la conocemos, pues bajo su corteza congelada tiene un océano líquido, y no hay que correr el riesgo de contaminarla.

Más de medio siglo después de haber dado inicio a la conquista del espacio, y de que el cielo dejara de ser el límite, la exploración del cosmos y los impresionantes desafíos que va superando la ciencia no dejan de sorprendernos.

Hace apenas un año el deseo de profundizar en el conocimiento de nuestro entorno cósmico nos llevó a ver de cerca por primera vez a Plutón con la nave New Horizons; ahora se escribe un nuevo capítulo con la llegada, mañana, de Juno al planeta más grande del sistema solar: Júpiter. (Lea aquí: ¿Por qué Júpiter será el planeta del 2016?)

 Este coloso es un viejo conocido de la especie humana. Desde la Tierra se lo ha observado durante milenios, en parte gracias al hecho de que es uno de los cinco planetas que pueden verse a simple vista en un cielo nocturno y despejado. Los antiguos babilonios lo denominaron Marduk; los egipcios, Zeus, y debe su nombre actual a la mitología romana, cuya principal deidad era Júpiter.

Tras siglos de observación a ‘ojo desnudo’, la primera gran revolución en el conocimiento del planeta vino de la mano de Galileo Galilei y sus observaciones con telescopio a partir de 1610. Tal vez el mayor aporte a la ciencia de este notable científico fue el descubrimiento de cuatro grandes lunas que giran alrededor del planeta. El hecho marcó una revolución en la concepción de los cielos y ayudó a rebatir la teoría del geocentrismo, según la cual todo giraba alrededor de la Tierra.

Hoy en día, cualquiera que tenga la posibilidad de usar un telescopio de aficionado puede revivir la experiencia de Galileo y verificar que a lo largo de las horas los llamados satélites galileanos (Ío, Europa, Ganímedes y Calisto) danzan alrededor del enorme planeta gaseoso.

Si se mira con detenimiento, también es posible identificar franjas de color en Júpiter que cubren completamente su superficie, y que se deben a la circulación de gases en el planeta; con algo más de detalle puede distinguirse una gran mancha rojiza cerca de la zona ecuatorial del astro. La Gran Mancha Roja, como se la conoce, fue descubierta por el astrónomo Giovanni Cassini medio siglo después de las primeras observaciones de Galileo.

La primera visita, en 1973

Luego de otros tres siglos de observaciones, con telescopios cada vez más sofisticados, una nueva revolución vino con la primera visita de una nave al quinto planeta del sistema solar. La misión Pioneer 10, en 1973, solo sobrevoló Júpiter, después de atravesar el cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter) de camino hacia regiones más alejadas de nuestro vecindario solar.

De esta manera, el mundo pudo ver las primeras imágenes del planeta y sus lunas galileanas, y un año después la misión Pioneer 11 volvió a hacer lo propio con fotografías de la Gran Mancha Roja.

Antes de terminar la década de los 70, los famosos sobrevuelos de las naves Voyager 1 y 2 revelaron que esta enigmática mancha resultó ser un gigantesco huracán de más de dos veces el tamaño de la Tierra en la atmósfera joviana, con vientos cercanos a los 500 kilómetros por hora (el doble de los registrados en el huracán Katrina). Aún no sabemos cuándo se originó la mayor tormenta conocida hasta la fecha, pero sí que lleva al menos 400 años azotando a Júpiter.

Se descubrieron también nuevas lunas, se registró su campo magnético y, para sorpresa de muchos, se encontró que, al igual que Saturno y Urano, Júpiter alberga un sistema de tenues anillos, compuestos del polvo expulsado por dos de sus lunas: Metis y Adrastea.

Uno de los más extraordinarios logros de las misiones Voyager fue el haber presenciado la primera erupción volcánica en la luna Ío, el cuerpo geológicamente más activo de todo el sistema solar, con cerca de 400 volcanes. Pero los sobrevuelos de todas estas naves solo permitían tomar datos e imágenes por cortos períodos, con lo cual se hacía necesaria una misión que pudiera estar más tiempo indagando los misterios del gigante gaseoso.

La sucesora de Galileo

Así lo hizo la nave Galileo, cuyo nombre honraba al astrónomo italiano, y orbitó Júpiter durante siete años desde 1995. Esta misión logró objetivos importantes, como lanzar una pequeña sonda que, literalmente, se sumergió en la atmósfera joviana para finalmente destruirse tras adentrarse 150 kilómetros y ser vencida por la alta presión y unos 150 grados centígrados.

Nuestro conocimiento de las características de Júpiter y de sus principales lunas avanzó ampliamente con Galileo. Se encontraron nubes de amoniaco en el planeta, indicios de la presencia de un océano líquido bajo la superficie congelada de Europa y un fuerte campo magnético en Ganímedes (la mayor luna de todo el sistema solar).

También mejoró la comprensión sobre la atmósfera del planeta, que no dista mucho de la del Sol, con grandes cantidades de hidrógeno y helio. Se sospecha que a distancias más profundas, el aumento de presión y temperatura comprime el hidrógeno hasta transformarlo en líquido, y a una tercera parte de la atmósfera el hidrógeno líquido se vuelve un conductor eléctrico (como un metal); esto genera en esa región el potente campo magnético del planeta, a partir de corrientes eléctricas y de su movimiento de rotación (da una vuelta sobre sí mismo cada 10 horas), de formas que aún no se comprenden del todo. La alta presión podría formar un núcleo sólido.

En el nuevo milenio, las naves Cassini-Huygens, que se dirigía hacia Saturno, y New Horizons, con la mirada puesta en Plutón, aprovecharon el paso por el gigantesco planeta, que les dio un impulso gravitatorio para llegar a sus respectivos destinos, y ahondar en el estudio de su atmósfera y sus anillos.

El cinco de agosto del 2011 partió de Cabo Cañaveral (Estados Unidos) una de las sondas del programa espacial denominado New Frontiers, de la Nasa, cuyo objetivo es la exploración de cuerpos del sistema solar.

Juno, nombre de la diosa que, según la mitología romana, era la esposa de Júpiter, es la primera nave que tiene como finalidad explorar un planeta exterior del sistema solar y los también llamados planetas gigantes o gaseosos (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno).

Llevar a cabo su misión depende de sus tres paneles solares (los más grandes usados en una nave espacial), que le suministrarán la energía necesaria para funcionar, pese a que recibirán solo un cuatro por ciento de la luz que podrían captar si la nave estuviera orbitando la Tierra y no un planeta cinco veces más alejado del Sol. Todas las misiones anteriores han funcionado con energía nuclear, es decir, este es un triunfo más de la energía solar.

Con metas muy elevadas

Los objetivos de la misión son ambiciosos, y se espera poder ahondar en la comprensión de la formación del sistema solar. Para ello la misión usará nueve avanzados instrumentos, entre los que se destacan un radiómetro con antenas para medir radiación electromagnética en microondas, un aparato para hacer cartografía en infrarrojo de las auroras, un magnetómetro para el campo magnético, y detectores de partículas de alta energía.

Los ojos de Juno están conformados por un sistema de telescopio y cámara óptica que registrará las esperadas imágenes que muy pronto veremos de Júpiter, aunque se sabe que los altos niveles de radiación terminarán por dañarla. Júpiter tiene los niveles de radiación más altos del sistema solar.

Con esta tecnología se podrán estudiar la composición y vientos en la atmósfera joviana, medir la cantidad de agua y amoníaco, la gravedad del planeta y la variación de su magnetósfera. Mediante vuelos alrededor de Júpiter, la sonda, de tres toneladas y media de peso, hará recorridos en una órbita polar, es decir, dando vueltas que pasan por encima de los polos.

Medir la abundancia de agua en Júpiter y estimar la masa de su núcleo permitirá saber qué modelo sobre la formación de planetas gaseosos tiene mayor validez y, por tanto, aportará pistas sobre la formación de todo el sistema planetario y sistemas extrasolares.

La presencia de un planeta como Júpiter (primero en formarse en el sistema solar) fue también determinante para el mantenimiento de la vida en la Tierra, al actuar como una suerte de imán que, dada a su enorme masa, puede desviar posibles asteroides amenazantes.

Mañana, después de un viaje interplanetario de casi cinco años, de recorrer 2.800 millones de kilómetros (19 veces la distancia Sol-Tierra), la sonda Juno hará su llegada triunfal y comenzará a orbitar.

Galileo Galilei, por supuesto, va representado. La nave lleva a bordo una placa con su imagen y un fragmento del texto escrito por él en 1610 al observar las que luego serían conocidas como las lunas galileanas; la figura de Lego hecha en su honor va flanqueada por otras dos que simbolizan a Juno y a Júpiter. Es la forma en la que la humanidad rinde homenaje al visionario que nos acercó, y de qué modo, al gigante gaseoso del sistema solar.

Santiago Vargas Domínguez
Ph. D. en Astrofísica, profesor investigador del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional.
En Twitter: @astrosvd

5 cosas fascinantes de Juno, la misión que está a punto de entrar en la órbita de Júpiter

  • 3 julio 2016
JunoImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionSe espera que Juno entre en órbita este lunes.

La sonda espacial Juno, construida como un tanque blindado, intentará a partir del lunes orbitar durante un año terrestre el planeta más grande del sistema solar: Júpiter.

Para ello, los expertos de la NASA frenarán los motores de Juno hacia abajo, de manera que pueda ser aspirado en la órbita del planeta.El más mínimo error podría poner fin a la misión de US$1.100 millones que fue lanzada al espacio el 5 de agosto de 2011.

Entender cómo se formó Júpiter es esencial para saber cómo se formó nuestro sistema solar, la Tierra y los cimientos de la vida como la conocemos.

De tener éxito la misión, Juno será la nave que más cerca haya estado del planeta gigante.

Como somos optimistas, aquí te ofrecemos cinco cosas que te podrán fascinar de esta misión.

Un salto a lo desconocido

Centro de controlImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionPara los científicos, esta expedición es un salto a lo desconocido

Esta implacable bola de gas ha sido descrita por expertos de la NASA como “un monstruo que gira a tal velocidad que hace que su gravedad lance rocas gigantes, cometas, rayos cósmicos… hacia afuera”.

En otras palabras, “cualquier cosa que se le acerque, puede convertirse en su arma”, advirtió Scott Bolton, investigador principal de la misión Juno. Esta es la razón por la que, según comentarios de astrónomos recogidos en el sitio de la NASA, lo que más temen los especialistas sobre esta misión es lo desconocido.

Pero ello no significa que no se deba al menos intentar acercarse a Júpiter.Este planeta guarda los secretos de cómo se forman los elementos agua, helio, metano e hidrógeno.

La estrategia de esta misión es acercarse, tomar los datos y salir.

En busca de “problemas”

JúpiterImage copyrightNASA
Image captionUn día en Júpiter dura 10 horas terrestres.

Para recoger la información que buscan los científicos, Juno tiene que acercarse a una atmósfera llena de obstáculos.

Mucho más abajo de las nubes jovianas hay una capa de hidrógeno con tal presión que actúa como un conductor eléctrico.

Científicos piensan que la combinación de este hidrógeno metálico con la rápida rotación de Júpiter -un día dura 10 horas- genera un poderoso campo magnético que rodea el planeta de electrones, protones e iones que viajan casi a la velocidad de la luz.

“Estamos buscando problemas”, señaló Scott Bolton, investigador principal de Juno del Instituto de Investigación del Suroeste en San Antonio, Texas, Estados Unidos. “se trata de adentrarse al tipo de vecindario donde puedes encontrar problemas con bastante rapidez”.

El final de nave que entre a este campo de partículas de alta energía en forma de donut sería un encuentro con el ambiente más radioactivo de todo el sistema solar.

100 millones de radiografías de dientes

JupiterImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionJúpiter tiene una radiación muy intensa

Durante el tiempo que dure la misión, Juno será expuesto al equivalente de más de 100 millones de radiografías de dientes.

“Pero estamos listos”, aseguró Rick Nybakken, jefe del proyecto de Juno del Laboratorio de Propulsión Jet de la Nasa, en Pasadena, California. “Diseñamos una órbita alrededor de Júpiter que minimiza su exposición al entorno de radiación tan fuerte”.

En vez de volar alrededor del ecuador, Juno será la primera sonda que orbitará de polo a polo.

Las veces que estará más cerca del planeta será cuando pase por los polos, una oportunidad para observar las intensas auroras de este planeta y tomar mediciones de las partículas cargadas asociadas con este fenómeno.

34 cuatro vueltas para cubrirlo entero

Auroras de JúpiterImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionSe espera que la sonda tome mediciones de las auroras de Júpiter

La otra novedad sobre el tipo de órbita que hará Juno es que será en óvalo.

Esto, además de acercarlo en los polos, permitirá acercar la sonda lo más posible a Júpiter y al mismo tiempo alejarla tanto como hasta la luna Callisto.

En total, se espera que la nave haga 34 vueltas que cubrirá todo el globo en más o menos un año terrestre.

Cada vuelo cercano al planeta durará el equivalente a un día en la Tierra, para luego alejarse de Júpiter y su radiación.

Sin embargo, la nave pasará lo suficientemente cerca del planeta como para sentir toda la fuerza de su campo magnético, que se estima es de 10 a 12 Gauss, comparado con la Tierra que es de 0,5 Gauss.

Encuentro cercano con una magnetósfera masiva

JunoImage copyrightNASA
Image captionJuno fue lanzada al espacio el 5 de agosto de 2011

Júpiter es conocido por su magnetósfera masiva, que no es otra cosa que el resultado de la colisión entre el campo magnético del planeta y los vientos supersónicos solares.

Al estudiar la magnetósfera, los astrónomos podrán entender mejor cómo se genera el campo magnético de Júpiter.

También esperan determinar si el planeta tiene un núcleo sólido, lo que nos dirá cómo se formó este gigante.

Para ello, Juno está equipado de dos magnetómetros, que ayudarán a los expertos a mapear su campo magnético con mucha precisión.

“La mejor forma de pensar en un magnetómetro es en un compás”, explicó Jack Connerney, segundo investigador y jefe del equipo de magnetómetros del equipo de la NASA.

“Los compases graban la dirección de un campo magnético, pero los magnetómetros tienen la capacidad de llevar un registro tanto de la dirección como de la magnitud del campo magnético”.

Uno de los misterios que el equipo espera resolver es cómo se generó el campo magnético de Júpiter.

Los expertos esperan encontrar similitudes con el de la Tierra.

Pero para esto, tendremos que ver primero se Juno sobrevive al gigante del sistema solar.

http://www.infobae.com/2016/02/02/1787246-la-nasa-y-facebook-publicaron-un-recorrido-360-marte

Carl Sagan:

‘Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez escuchaste, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada ‘superestrella’, cada ‘líder supremo’, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí -en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.’

‘Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.’

La Tierra: un 'punto azul pálido'.

La Tierra: un ‘punto azul pálido’. NASA / Voyager 1

  • El 14 de febrero de 1990, siguiendo una sugerencia de Carl Sagan, la sonda Voyager 1 tomó una foto de la Tierra desde unos 6.050 millones de kilómetros de distancia

  • La imagen inspiró a Sagan su libro ‘Un punto azul pálido’

RAFAEL BACHILLERMadrid

Actualizado: 14/02/2015 07:49 horas

El 14 de febrero de 1990, siguiendo una sugerencia de Carl Sagan, la sonda espacial Voyager 1 tomó una fotografía de la Tierra desde unos 6.050 millones de kilómetros de distancia. Esa imagen, en la que nuestro planeta aparece como un pequeño punto de luz inspiró a Sagan su libro ‘Un punto azul pálido’ y se convirtió rápidamente en una de las imágenes más emblemáticas e influyentes de la historia de la ciencia.

Carl Sagan, un punto azul pálido Mario Viciosa

Hacia los confines del sistema solar

La sonda Vogayer 1 fue lanzada por la NASA en 1977 con el fin de explorar los planetas gigantes y las regiones más externas del sistema solar. En 1979 nos ofreció unas magníficas imágenes de Júpiter y sus lunas, y en 1980 del sistema de Saturno. Nunca antes se habían podido observar estos astros con tanto detalle. Aún hoy, después de más de 37 años, la nave sigue recibiendo comandos y enviando datos, aunque no imágenes. Se encuentra ahora saliendo del sistema solar, a unos 19.540 millones de kilómetros de distancia (esto es, unas 130 veces más lejos de la Tierra que el Sol), viajando a una velocidad de 61.000 kilómetros por hora, y se espera que la nave siga funcionando hasta el año 2025 aproximadamente, cuando sus generadores termoeléctricos no sean ya capaces de suministrar energía para ninguno de sus instrumentos.

La sonda Voyager 1. NASA

Cuando la Voyager 1 había terminado su principal misión, en 1980, y ya se alejaba de Saturno, el gran astrónomo Carl Sagan hizo una sugerencia a NASA para que la nave dirigiese su cámara hacia la Tierra y tomase una última imagen de nuestro planeta. Sagan admitía en su propuesta que esa imagen no obtendría suficiente detalle para realizar un estudio científico de la Tierra, pero argumentaba que la imagen podría ser ilustrativa del lugar que ocupa el hombre en el universo.

Hubo división de opiniones en la NASA. Mientras muchos miembros del proyecto Voyager 1 eran favorables a la idea de Sagan, otros argumentaban que dirigir las cámaras hacia la Tierra, vista desde la nave en una dirección próxima a la del Sol, podría poner en peligro los detectores. La idea de Sagan tardó 10 años en llevarse a la práctica. En 1989, el proyecto Voyager 1 estaba acabándose y su personal se dispersaba. Sagan renovó su petición elevándola a las instancias más altas de NASA; si esa foto única no se tomaba entonces, se perdería la ocasión para siempre. Finalmente realizó la petición en persona al mismísimo Administrador de NASA, el piloto y astronauta Richard Trury, quien lideró esta Agencia entre 1989 y 1992.

Retrato de familia

Fue Trury quien intercedió para que se tomasen fotografías de los 6 planetas que eran visibles desde la Voyager 1 (Venus, la Tierra, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno), constituyendo así un ‘retrato de familia’ del sistema solar, un mosaico formado de 60 imágenes individuales. Como parte de este retrato, el 14 de febrero de 1990 las cámaras de Voyager 1 se orientaron hacia la Tierra. En ese momento, la Voyager 1 se encontraba a unos 6.050 millones de kilómetros de la Tierra (unas 40 veces más lejos que la Tierra del Sol).

Retrato de familia. NASA / Voyager 1

De las dos cámaras que equipaban la Voyager 1, se utilizó la de mayor resolución y pequeño campo de visión (la denominada ‘NA’ por ‘Narrow-Angle camera’) con varios filtros diferentes para obtener las imágenes más detalladas posibles de nuestro planeta. Y aún así, la Tierra solo resulta visible en tres de las imágenes (con filtros verde, azul y violeta) que fueron tomadas con tiempos de exposición de unas 5 a 7 décimas de segundo y que fueron combinadas para formar la imagen que es hoy mundialmente conocida como el ‘punto azul pálido’.

En la famosa imagen, la Tierra se ve a través de unas bandas luminosas que son efectos artificiales ocasionados por reflejos y por la difusión de la luz solar en diferentes partes de la cámara.

La Tierra y la Luna desde Marte. NASA

En 1994, Carl Sagan publicó su famoso libro ‘Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio’, y a partir del libro, se hizo a continuación un vídeo que dio la vuelta al mundo entero. Tanto en el libro como en el vídeo, con su estilo habitual, emocionado y entusiasta, Sagan reflexiona sobre el lugar del hombre en el universo, relativizando los problemas al ponerlos en un contexto cósmico. Ciertamente, la Tierra vista desde la lejanía, considerada como un objeto astronómico más, comunica eficazmente una idea de fragilidad.

Aunque con una masa superior a la suma de las de Mercurio, Venus y Marte, la Tierra es mucho más pequeña y ligera que los otros cuatro grandes planetas del sistema solar (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno). Pero comparada con todos los otros planetas del sistema, la Tierra posee características muy diferenciadoras. En contraste con las áridas superficies de los otros planetas rocosos, el 71 % de la superficie de nuestro planeta está cubierto por agua. Los efectos de dispersión y polarización de la luz solar en la atmósfera de la Tierra y en los océanos, son los que crean el pálido color azulado en la imagen.

La Tierra en los anillos de Saturno. NASA/JPL-Caltech/SSI

Pero naturalmente, lo que nos atrae del punto azul pálido es la toma de conciencia de que todos estamos ahí, de que ése es nuestro único hogar. La vida exuberante que se manifiesta por doquier en nuestro planeta nos aparece desde esa perspectiva comouna característica extremadamente delicada. Es por ello que ésta, junto con otras imágenes de nuestro planeta tomadas desde el espacio, ha contribuido enormemente a construir una conciencia ecológica en el hombre.

Este punto azul pálido vuelve a recordarnos hoy que el hombre se enfrenta a unos retos sin precedentes. Por un lado el crecimiento de la población y el desarrollo imponen unas necesidades de recursos naturales que no cesan de crecer, y crecer de manera meteórica. Pero, por otro lado, según los científicos vienen repitiendo hasta la saciedad, la explotación masiva de los recursos naturales, tal y como se realiza hoy en día, claramente no es sostenible.

Las pautas de comportamiento que el hombre ha mantenido durante el último siglo no permitirán que el planeta y su actividad biológica perduren a largo plazo tal y como los conocemos hoy. Para mantener la calidad de vida de una población que crezca felizmente será indispensable modificar profundamente nuestras pautas de comportamiento. Mayor austeridad y mayor respeto hacia todos y cada uno de los componentes de la biosfera son los criterios esenciales para que nuestro punto azul pálido tenga posibilidades de perdurar exuberantemente habitado.

La Tierra desde el espacio

Desde la Luna. NASA / Apolo 8

La primera imagen emblemática del planeta Tierra fue la obtenida por la tripulación del Apolo 8 en 1968. Tras tres días de viaje, esta nave espacial tripulada por tres astronautas dio 10 vueltas a la Luna en unas 20 horas. El día de Nochebuena se realizó una emisión televisiva en la que se transmitió la primera imagen de la Tierra levantándose tras el horizonte de la superficie desolada de la Luna. Era la primera vez que se fotografiaba nuestro planeta desde otro cuerpo celeste.

En 1972, la NASA publicó otra imagen muy simbólica de la Tierra conocida como ‘la canica azul’. En esta imagen, tomada a una distancia de 45.000 kilómetros por los astronautas del Apolo 17, nuestro planeta aparece en todo su esplendor, completamente iluminado. En el año 2012, se hizo pública otra versión de ‘la canica azul’ que fue construida a partir de imágenes de alta resolución y con poca cobertura de nubes.

La ‘canica azul’. NASA / Apolo 17

Durante el año 2013, el astronauta canadiense Chris Hadfield desde la Estación Espacial Internacional estuvo tomando numerosas imágenes de la Tierra que distribuía en tiempo real por las redes sociales. Esas imágenes de ciudades y de lugares particularmente interesantes atrajeron la atención de millones de ciudadanos repartidos por todo el planeta.

De entre las imágenes espaciales de la Tierra más recientes e impactantes cabe destacar la que tomó la sonda Cassini a través de los anillos de Saturno el 19 de julio de 2013, o la tomada por el robot Curiosity desde Marte el 31 de enero de 2014; en ambas se distinguen tanto la Tierra como la Luna. Pero ninguna de estas ha tenido el impacto que tuvo, y que sigue teniendo 25 años después, la imagen del ‘punto azul pálido’.

Los discos de oro de las Voyager

Las sondas Voyager 1 y 2 transportan discos de oro con saludos en 59 lenguas, sonidos, música e imágenes de diferentes culturas de la Tierra. Estos discos están pensados para durar millones de años, por si en algún momento fuesen encontrados por alguna civilización extraterrestre.

Discos de oro con saludos y sonidos de la Tierra. NASA

Naturalmente, la probabilidad de que otra civilización encuentre estos discos es extremadamente baja. En el caso en el que la trayectoria de uno de los Voyager pasase por una estrella cercana, el tiempo que tardaría en alcanzarla es de, al menos, 40.000 años. Por todo ello, estos discos no pueden considerarse como un intento realista de comunicarse con otras civilizaciones. Sin embargo, Carl Sagan opinaba que ‘el lanzamiento de esta botella dentro del océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta’.

El contenido de los discos fue definido por Carl Sagan junto con la directora creativa del proyecto, Ann Druyan. Durante estas tareas, Sagan y Druyan entablaron una relación que culminaría en matrimonio en 1981 y que duraría hasta la muer

Empieza cuenta regresiva para primer aterrizaje de un cometa

    • El ingenio astronómico lleva una década viajando por el Sistema Solar

La sonda Rosetta de la ESA, se prepara para salir de su hibernación y preparar el primer aterrizaje de la historia en un cometa en vuelo

PARÍS, FRANCIA (19/ENE/2014).- La sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea, un ingenio astronómico que lleva una década viajandopor el Sistema Solar, se prepara para salir mañana de su hibernación y preparar el primer aterrizaje de la historia en un cometa en vuelo.”Tengo bastante confianza en que funcionará. El momento clave será el ‘despertar’ de la sonda tras casi dos años y medio en hibernación”, explicó Nicolas Altobelli, uno de los científicos de la ESA que participan en la misión.

Los astrónomos consideran que los cometas son algo así como los primeros ladrillos con los que se construyó el Sistema Solar y, quizá, los vehículos que trajeron agua a la Tierra y posibilitaron la aparición de la vida.

“Se cree que se originaron al inicio del Sistema Solar, hace unos 4.500 millones de años, y que se mantienen casi idénticos a su nacimiento”, agrega el experto.

Para resolver esos y otros enigmas, la ESA ha consagrado 1.000 millones de euros (unos 1.365 millones de dólares) a esta ambiciosa misión que despegó en marzo de 2004 a bordo de un cohete Ariane 5 desde el Centro Espacial Europeo de Kurú, en la Guayana francesa con rumbo al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Desde entonces, Rosetta ha dibujado una compleja serie de órbitas, aprovechando en cuatro ocasiones el impulso gravitatorio de la Tierra (2005, 2007, 2009) y de Marte (2007), y ha llegado al momento clave de su tarea.

Si todo sale como está previsto, este lunes a las 10.00 GMT el reloj del ordenador central de la nave hará sonar el despertador y Rosetta, dormida para ahorrar combustible, apuntará con su antena a la Tierra y volverá a enviar información a las estaciones de control.

El aparato, que viaja a 135.000 kilómetros por hora, estará aún a nueve millones de kilómetros de su objetivo. Para empezar a preparar ese ambicioso aterrizaje primero probará que todos sus instrumentos científicos funcionan correctamente tras el largo periplo.

En mayo, cuando Rosetta esté a solo dos millones de kilómetros de su anfitrión, acometerá la que se considera la maniobra crítica, en la que corregirá su velocidad y su trayectoria, y empezará a enviar fotografías del 67P/Churyumov-Gerasimenko.

En agosto, más de diez años después de salir de la Tierra, llegará a las proximidades del cometa. Entonces se dedicará a cartografiar la superficie y enviará datos a la Tierra para encontrar “el mejor lugar de aterrizaje”.

Una vez seleccionado el punto idóneo, la sonda liberará un vehículo de 100 kilogramos de peso, Philae, que se posará sobre el cometa.

“Lanzará arpones al suelo para anclarse porque la gravedad es muy baja y de no ser así, rebotaría”, resume Altobelli, que explica que la casi ausencia de gravedad hace que el aterrizaje sea, en principio, más complejo que el de un aparato similar en la superficie de Marte.

Ese vehículo, que dispone de nueve herramientas como analizadores de gas, cámaras panorámicas y sondas para analizar las ondas de radio del núcleo, pasará entre uno y dos meses tomando fotografías y recogiendo muestras que analizará junto con su sonda matriz, que orbitará mientras tanto alrededor del cometa.

Cuando sus paneles solares se cubran de polvo, Philae dejará de funcionar. Pero la sonda Rosetta permanecerá orbitando alrededor del cometa y recopilando datos durante al menos otro año.

Para ello cuenta con diez complejos instrumentos científicos, entre los que se cuentan el telescopio ALICE, diseñado para captar la franja electromagnética ultravioleta, la cámara OSIRIS, y varios espectómetros de masa para analizar el polvo y la atmósfera del cometa.

El 67P/Churyumov-Gerasimenko pasará por su punto más cercano al sol (agosto de 2015), mientras Rosetta sigue orbitando a su alrededor y recogiendo datos.

“Por primera vez seremos capaces de analizar un cometa durante un largo período de tiempo” y eso nos dará “una visión interna de cómo ‘trabaja’ un cometa para ayudarnos a descifrar el papel que desempeñan en el Sistema Solar”, sintetiza Matt Taylor, científico que interviene en una misión de la que España es responsable del 7 %, a través de empresas como Alcatel Espacio, Astrium Crisa, GMV, GTD, SENER y Tecnológica.

Hace casi diez años la Agencia Espacial Europea (ESA) ponía en marcha una misión muy especial. La nave Rosetta despegaba con el ambicioso objetivo de poder posarse un día sobre un lejano cometa.Rosetta se encuentra ahora a 800 millones de kilómetros de la Tierra. Ha estado dormida en el espacio durante los últimos tres años pero la próxima semana deberá despertarse.

En el Centro Europeo de Operaciones Espaciales, en Alemania, los expertos estarán muy atentos a sus señales cuando se despierte. Cada señal tardará 45 minutos en alcanzar la Tierra.

“Tenemos un espacio de tiempo muy corto para recibir su señal y definir la próxima configuración de la nave, explica Andrea Accomazzo, uno de los responsables de la misión. Ese será nuestro desafío cuando se despierte”.

Cuando Rosetta vuelva a ponerse en marcha también lo harán los 21 instrumentos que lleva a bordo.

“Dentro de unas semanas se encontrará a una distancia suficiente como para que el telescopio que lleva a bordo pueda detectar el cometa que busca, explica Paolo Ferri, otro de los responsables de la misión en la ESA. Ese momento será muy importante porque nos permitirá definir las maniobras que serán necesarias para colocarnos en la buena dirección”.

La nave espacial realizará la maniobra definitiva en mayo y alcanzará el cometa en agosto. Cuando se encuentre cerca, Rosetta será la primera nave que pueda ver cómo un cometa cambia al acercarse al Sol. Será entonces cuando registre su superficie y estudie su actividad.

Pero será en noviembre cuando Rosetta intente posarse sobre el cometa para realizar, por primera vez, un análisis de su composición. El objetivo de esta misión será ayudar a los científicos a entender el origen y la evolución del Sistema Solar.

‘Yutu’ vuelve a trabajar con normalidad. ARCHIVO

    • El robot Yutu, y la sonda lunar Chang E 3, reanudan actividades luego de la suspensión para soportar la noche lunar, carente de sol
PEKÍN, CHINA (13/ENE/2014).- El primer robot de exploración chino en la Luna, Yutu (Conejo de Jade), vuelve a recorrer el satélite terrestre después de haber estado apagado dos semanas con el fin de resistir las frías temperaturas de la noche lunar, que alcanzan los 180 grados bajo cero, informó hoy la prensa oficial.Yutu se “despertó” a las 5:09 hora local del sábado, efectuó varias operaciones de puesta a punto y vuelve a trabajar con normalidad, informó un comunicado del Centro de Control Espacial de Pekín, responsable de la operación remota del robot.

Pocas horas después también volvió a operar, después de un idéntico receso de dos semanas, la sonda lunar Chang E 3, que fue la que transportó el Conejo de Jade a la Luna en diciembre y también realiza trabajos de exploración, aunque a diferencia del Yutu permanece estática en el mismo lugar.

La noche lunar dura 14 días terrestres, y durante ese espacio de tiempo la cara del satélite en penumbra no recibe ninguna radiación solar, energía necesaria para alimentar los aparatos de investigación chinos.

Chang E 3 aterrizó en la Luna el 14 de diciembre, más de 37 años después de que la Unión Soviética realizara el anterior alunizaje controlado del ser humano en el satélite terrestre, y el Conejo de Jade comenzó a rodar por suelo selenita pocas horas después.

Sólo EEUU y la Unión Soviética habían conseguido antes que China alunizajes controlados, y únicamente la segunda de estas tradicionales potencias espaciales había desplegado robots de exploración en la Luna.

El Conejo de Jade, dotado de cámaras y un brazo articulado para llevar a cabo excavaciones, examinará la geología lunar y buscará recursos naturales durante tres meses, y la sonda Chang E 3 estará activa un año.

Is Our Universe Really, Really Big or Truly Infinite?

/ Monday, September 9, 2013, 3:03 pm / 39 Comments

universe

Space is a massive place, in fact it is potentially infinite. But is it really truly infinite, or just extremely big? A new video takes a closer look at our universe, and asks the question whether it is infinite or not.

The video also gives a lot to think about. It talks about how even if you could continue to go across space forever without finding an end, it would necessarily be infinite, it would just have no edge. Think of it kind of like Earth — there is no edge to the Earth, but it’s clearly not infinite. Then again, it also notes that it’s really hard to say one way or another if our universe is really infinite.

Okay, so this whole subject is complicated, but it’s still fascinating. Check out the video for yourself:

– See more at: http://www.mobilemag.com/2013/09/09/universe-size/#sthash.pVZkhGTe.dpuf

¿Es nuestro universo muy, muy grande o verdaderamente infinito?
Andrew Grush / Lunes, 09 de septiembre 2013, 15:03 / 39 Comentarios

universo

El espacio es un lugar enorme, de hecho es potencialmente infinita. Pero ¿es realmente verdad infinita, o simplemente muy grande? Un nuevo video da un vistazo más de cerca a nuestro universo, y se pregunta si es infinito o no.

El video también da mucho que pensar. Habla de cómo, incluso si se pudiera seguir yendo a través del espacio para siempre sin encontrar su fin, sería necesariamente infinita, sería no tener ninguna ventaja. Piense en ello una especie de la Tierra – no hay ninguna ventaja a la Tierra, pero no es claramente infinito. Por otra parte, también señala que es muy difícil de decir de una manera u otra, si nuestro universo es realmente infinito.

Bien, así que todo este tema es complicado, pero aún así es fascinante. Mira el vídeo por ti mismo:
– Ver más en: http://www.mobilemag.com/2013/09/09/universe-size/ # sthash.pVZkhGTe.dpuf