Actualidad |13 Sep 2013 – 9:14 pm

El primer artefacto humano en salir del sistema solar

Las preguntas que dejó Voyager 1

La sonda estadounidense Voyager 1 es el primer objeto fabricado por el hombre en alcanzar el espacio intersideral, en ir más allá del sistema solar.

A pesar de que algunas investigaciones ya señalaban que la nave —lanzada en 1977 para explorar Júpiter y Saturno— había abandonado la burbuja de influencia solar, apenas el pasado jueves un estudio publicado en Science expuso las pruebas científicas definitivas de que rebasó el límite del sistema planetario el 25 de agosto de 2012. Se estima que hoy se encuentra a una distancia equivalente a 125 veces la separación entre la Tierra y el Sol.

Expertos del Observatorio de París le respondieron a AFP la trascendencia de este hallazgo.

¿Cómo se sabe que Voyager alcanzó el espacio interestelar?

La densidad del medio en el que se desplaza la sonda es bastante más elevada que el de la burbuja en la que evolucionan la Tierra y los otros planetas del sistema solar. Los astrofísicos han podido hacer evaluaciones de manera indirecta, a partir de mediciones de onda transmitidas por la sonda.

¿Cómo es ese entorno?

El espacio interestelar está hecho de gas, no puede visualizarse. Por primera vez una sonda va a poder explorar ese entorno. Los astrofísicos van a poder comparar todo lo que ha sido deducido indirectamente con observaciones directas del gas galáctico.

¿Qué información puede esperarse?

Lo que se está aprendiendo tiene implicaciones directas con la interpretación de las supernovas (estrellas que están culminando sus vidas). Y el análisis de las supernovas permite, por ejemplo, comprender si el universo está en expansión.

¿Cómo transmite Voyager sus informaciones a la Tierra?

Son transmitidas en tiempo real por radio, a un ritmo que parece ridículo en vista de los enlaces de internet actuales: 160 bits por segundo, comparados con 5 a 8 millones de bits en promedio para una línea de internet en Francia. Esa señal de radio es emitida con una potencia de unos 20 watts, equivalente a un pequeño foco de una lámpara de cabecera.

Después de tres décadas y media de servicio, la Voyager 1 se ha convertido en la primera nave lanzada por la humanidad que sale del sistema solar y se adentra en el espacio interestelar.

Según datos presentados en la edición electrónica de la revista Science, la nave de la NASA se encuentra ahora en una región del espacio que no está dominada por partículas emitidas por el Sol sino por partículas procedentes del espacio exterior. Analizando retrospectivamente los datos transmitidos por la nave en los últimos meses, los investigadores han concluido que cruzó la última frontera del sistema solar alrededor del 25 de agosto del 2012.

En este último año, distintos equipos científicos han analizado sin llegar a ponerse de acuerdo si la Voyager 1 había llegado o no al espacio interestelar. “Ahora que tenemos datos nuevos, pensamos que este es el salto histórico de la humanidad al espacio interestelar”, ha declarado Ed Stone, miembro del equipo científico de la misión, en un comunicado difundido por Science.

Estos nuevos datos indican que la Voyager 1 se encontraba en abril en una región del espacio donde la concentración de electrones es de 0,08 por centímetro cúbico –80 electrones por litro–. Seis meses antes, en octubre de 2012, la concentración de electrones era más baja: 60 por litro.

En la heliopausa, los investigadores esperaban encontrar precisamente un aumento de la concentración de electrones. Según la teoría, en la parte interior de la frontera debe haber solo dos electrones por litro y en la exterior, alrededor de cien. Los valores encontrados por la Voyager 1 indican, por lo tanto, que ya ha cruzado la frontera.

Un brusco descenso de partículas energéticas procedentes del interior del sistema solar registrado el 25 de agosto del 2012, y un brusco aumento de partículas procedentes del exterior, sugieren que aquel fue el momento más probable en que la nave salió al espacio interestelar.

Lanzada en 1977, la Voyager 1 y su gemela Voyager 2 fueron las primeras naves que visitaron los planetas gigantes Júpiter y Saturno y sus lunas. Los datos que transmitieron cambiaron la visión que la humanidad tiene de los planetas exteriores del sistema solar y han sido claves para preparar misiones posteriores. Mientras la Voyager 2 visitó también Urano y Neptuno, la Voyager 1 puso rumbo hacia la heliopausa desde 1980.

Ahora se encuentra a unas 125 unidades astronómicas de la Tierra (o 125 veces la distancia de la Tierra al Sol) y es, de todas las naves que se han lanzado al espacio, la que ha llegado más lejos. Lleva a bordo un mensaje para civilizaciones extraterrestres con imágenes y sonidos que explican de dónde procede y cómo es la vida en la Tierra. Pero a su velocidad actual, de 1,44 millones de kilómetros al día, tardaría unos 70.000 años en llegar al sistema planetario más próximo.

La Voyager 1 “se encuentra en una región del espacio inexplorada, que no comprendemos bien y que nunca hasta ahora se ha podido analizar directamente”, explica Jordi Isern, director del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC). Por ello, aunque ya ha cruzado la heliopausa, Isern es partidario de mantener la misión activa en los próximos años. Con un presupuesto anual para las dos Voyager de cinco millones de dólares (3,75 millones de euros), para la NASA es ahora una misión de bajo coste.

Pero, con sus baterías en declive, las Voyager tienen los días contados. Según los cálculos de los ingenieros, a la Voyager 1 le queda energía para seguir registrando datos y transmitiéndolos a la Tierra hasta el 2025. Después, continuará en silencio su viaje hacia las estrellas como una botella al mar con su mensaje para civilizaciones extraterrestres.

 

La Voyager 1 sale del sistema solar

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