Blanca. Como la fina nieve de comienzos de la primavera una hora antes del amanecer o una hora después de la puesta de sol. Así se ve la Vía Láctea desde fuera de nuestro planeta. Los astrónomos han desvelado este, tan poco sorprendente, hallazgo, en el 219º encuentro de la Sociedad Americana de Astronomía que finaliza este jueves en Austin, EE UU.

 

La Vía Láctea, blanca como la nieve. EFE

 Desde la tierra, el color que percibimos de la Vía Lactea por un efecto de la luz es el blanco. La cuestión es cómo se ve desde fuera. Y los resultados de las investigaciones revelan que es el mismo.

El profesor Jeffrey Newman y uno de sus alumnos, Tim Licquia, de la Universidad de Pittsburg han descubierto el que califican como uno de los más importantes parámetros: el color de la galaxia. El hallazgo permite comprender cómo se formaron las viejas estrellas, cómo se forman las nuevas y si se formaron hace billones y billones de años o es posible que se generen algunas en la actualidad. La dificultad estriba, precisamente, en cuál es el color que tienen desde fuera, ya que, desde la Tierra nuestra visión está limitada por el polvo, que impide ver a mayor distancia de uno o dos mil años luz.

Para solventar esta dificultad, Newman y Licquia utilizaron los datos de la Sloan Digital Sky Survey, (Exploración Digital del Espacio Sloan) un proyecto de inspección del espacio con imágenes que contiene información sobre, alrededor de un millón de galaxias. Los astrónomos compararon estos datos con los que tenían de la masa total de la Vía Láctea y con la tasa de formación de las estrellas mirando las de las galaxias más cercanas.

Con esa temperatura de color pudieron determinar que ese tipo específico de blanco al que hacen referencia es como, en palabras de Newman, un astrónomo alienígena vería la Vía Láctea desde otra galaxia.

“Nuestra Vía Láctea está entre dos fases; basándonos en el color que hemos encontrado, el ratio de formación de estrellas ha ido declinando con el paso del tiempo”, asegura el profesor Newman que explica así lo que el hallazgo implica en cuanto al desarrollo de la Vía Láctea.
Fuente: El País, España

La Vía Láctea

 El nombre Vía Láctea proviene de la mitología griega y en latín significa camino de leche. Ésa es, en efecto, la apariencia de la banda de luz que rodea el firmamento, y así lo afirma lamitología griega, explicando que se trata de leche derramada del pecho de la diosa Hera. Sin embargo, ya en la Antigua Grecia un astrónomo sugirió que aquel haz blanco en el cielo era en realidad un conglomerado de muchísimas estrellas. Se trata de Demócrito (460 a. C. – 370 a. C.), quien sostuvo que dichas estrellas eran demasiado tenues individualmente para ser reconocidas a simple vista. Su idea, no obstante, no halló respaldo, y tan sólo hacia el año 1609 d. C., el astrónomo Galileo Galilei haría uso del telescopio para observar el cielo y constatar que Demócrito estaba en lo cierto, ya que adonde quiera que mirase, aquél se encontraba lleno de estrellas.

HIstóricamente, se ha llamado Vía Láctea a la banda luminosa, algo tenue, que atraviesa el cielo nocturno, alcanzando su máximo esplendor durante el invierno del hemisferio sur; su nombre es de carácter mitológico y proviene del aspecto lechoso que presenta.

En esa zona del cielo el número de estrellas es apreciablemente mayor que en otras regiones; esto implica que en el espacio la distribución de las estrellas no esesf érica, lo que indica que el número de estrellas que vemos en cualquier dirección del cielo no es la misma.

Las primeras investigaciones sobre la forma de la Vía Láctea sugirieron que podía tratarse de un disco muy achatado con el Sol ubicado en su centro; observando hacia el plano de ese disco, el número de objetos es mayor que una observación en el sentido perpendicular.

Posteriormente se determinó que el Sol no se encuentra en el centro, sino a unos 25 mil años luz (AL) del mismo; este resultado surgió del análisis de la distribución de los cúmulos globulares. La Vía Láctea comenzó a considerarse entonces como una galaxia, es decir un enorme conglomerado de estrellas muchas veces superior a los cúmulos estelares, ya que ella misma contiene a miles de ellos. El Sol y su sistema planetario forma parte de la galaxia Vía Láctea y la banda luminosa que vemos en el cielo es, por lo tanto, sólo una parte de dicha galaxia vista de canto.

Más tarde se determinó que la Vía Láctea es una galaxia de forma espiral compuesta de un núcleo y dos brazos que parten del mismo. Las estrellas más luminosas (y de alta temperatura) se ubican siguiendo esa estructura espiral; esto fue confirmado al comprobar la distribución del hidrógeno interestelar.

En general, todo lo que vemos en el cielo a simple vista forma parte de la Vía Láctea. Una excepción son las llamadas Nubes de Magallanes; (la Nube Mayor y la Nube Menor), difusas que se observan como dos pequeñas manchas, son visibles en el cielo del hemisferio sur.

Los objetos celestes más brillantes, como las estrellas más luminosas, las nebulosas brillantes, las nebulosas oscuras y los cúmulos abiertos, también se ubican en los brazos espirales de la Vía Láctea. Pero, el resto de las estrellas, entre ellas nuestro Sol, aparecen distribuidos entre los brazos.

Las más recientes estimaciones acerca del número de estrellas que componen la Vía Láctea indican que habría unas 200 mil millones de estrellas distribuidas en un diámetro cercano a los 80.000 AL en un espesor de alrededor de 5.000 AL.

Las diferentes regiones de la Vía Láctea no se parecen unas de otras, tanto en sus movimientos como en las características de las estrellas que aparecían en ellas. De este modo se introdujo el concepto de poblaciones estelares, una idea que permitió separara los objetos según sus edades, la abundancia de los elementos químicos presentes, y también por su ubicación y distribución en relación con la Vía Láctea.

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